Ciencia & Tecnología
Bebés modificados genéticamente: He Jiankui reaparece en 2026 y defiende su experimento con CRISPR
El científico chino que creó los primeros bebés editados genéticamente reaparece en 2026 defendiendo su trabajo. Debate global resurgen sobre ética y futuro.
Introducción
En 2018 el biofísico chino He Jiankui sorprendió al mundo al anunciar el nacimiento de los primeros bebés humanos modificados genéticamente. Utilizando la tecnología CRISPR-Cas9, editó embriones para hacerlos resistentes al virus del VIH. Las gemelas, conocidas como Lulu y Nana, se convirtieron en un símbolo del debate global sobre la ética del diseño genético humano.
Primeros bebés “a la carta”: ¿avance o transgresión?
El experimento fue denunciado internacionalmente como prematuro y peligroso debido a la falta de consenso médico y bioético. Expertos argumentaron que:
- no existía necesidad médica real,
- el consentimiento era dudoso,
- los riesgos a largo plazo eran desconocidos.
En 2019 se confirmó el nacimiento de una tercera niña producto de la misma técnica.
Condena internacional y prisión
He Jiankui fue condenado en China a tres años de prisión por “práctica médica ilegal”.
La comunidad científica lo catalogó como irresponsable e incluso recibió el apodo mediático de “Frankenstein chino”.
2026: regreso polémico
Liberado en 2022, He Jiankui volvió a aparecer públicamente. Declaró sentirse “orgulloso” de su obra:
“Ayudé a familias que querían niños sanos”.
Afirma ahora investigar terapias genéticas para enfermedades raras y Alzheimer.
El debate ético que sigue abierto
El caso plantea preguntas profundas:
- ¿Debe modificarse genéticamente a un ser humano antes de nacer?
- ¿Quién decide qué es una mejora genética?
- ¿Podrán nacer “niños premium” solo para familias adineradas?
- ¿Habrá desigualdad genética?
El concepto de “bebés a la carta” deja de ser ciencia ficción para convertirse en un riesgo bioético real.
México y la discusión pendiente
Mientras otros países debaten sobre bioética genética, en México la discusión pública es mínima. Factores como:
- falta de educación científica,
- desinformación viral,
- creencias religiosas,
- baja inversión en ciencia,
limitan la comprensión nacional del tema.
Irónicamente, estas tecnologías podrían afectar derechos humanos, salud pública e identidad biológica, y México no está debatiendo su impacto.
Conclusión
El caso He Jiankui no es solo una anécdota científica: es un aviso del futuro. La tecnología para modificar humanos existe; lo que falta son reglas, consensos y discusiones públicas.
👉 Preguntas para México:
¿Estamos preparados para enfrentar debates sobre genética humana, bioética y desigualdad científica?
🧠 final (debate invitado):
¿Tú qué opinas?
¿La edición genética debe prohibirse, regularse o permitirse?
Comenta, comparte y fomenta el pensamiento crítico.






