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Te lo vendieron presencial… y te lo cambiaron a virtual a la fuerza”: alumnos explotan contra UNID por fraude educativo
Alumnos de la Licenciatura en Derecho y Ciencias Jurídicas, junto con estudiantes de Pedagogía de la UNID, convocaron a medios de comunicación para denunciar lo que parece un abuso descarado por parte de su universidad: les vendieron un plan 100% presencial y a mitad del camino se los transformaron en virtual, como si el estudiante fuera un cliente atrapado sin derecho a reclamar.
Según los testimonios, el problema no es nuevo. Desde el tercer cuatrimestre comenzaron a meterles materias en línea “poco a poco”, como quien mete veneno en dosis pequeñas para ver si la gente aguanta. Los alumnos aceptaron por flexibilidad y por no frenar sus estudios… pero ahora la situación reventó: en este cuatrimestre todas las materias se las pasaron a virtual, sin opción, sin consulta y sin respeto al plan que se les ofertó desde el inicio.

Y la molestia no es menor: esto no se trata de “adaptarse a la modernidad”, se trata de que te cambian el servicio cuando ya pagaste y cuando ya estás dentro, obligándote a continuar porque salir implica perder tiempo, dinero… y materias.
Los estudiantes aseguran que en modalidad virtual el aprendizaje se vuelve una burla:
Los maestros tardan en contestar dudas o de plano no responden.
Los trabajos se entregan “a ciegas”, sin retroalimentación.
Si algo sale mal, la respuesta es simple: calificación puesta y cállate.
Además, no son materias menores: se trata de asignaturas clave como Derecho del Trabajo, Derecho Financiero, Argumentación Jurídica y Oral, entre otras. O sea, están jugando con el corazón de la formación profesional, especialmente en una carrera donde el debate, la práctica, la explicación y el análisis presencial son fundamentales.

Los alumnos también denunciaron un punto aún más indignante: en clases virtuales llegan a convivir con grupos de alumnos que ni siquiera son de México, y profesores de otros lugares con horarios distintos, lo que vuelve el proceso una confusión constante y un obstáculo para aprender. Básicamente: pagas por estudiar en Puebla… pero te avientan un salón virtual internacional donde nadie se entiende.
El grupo afectado, por ahora, calcula cerca de 8 alumnos de Derecho y 9 o 10 de Pedagogía, pero el problema podría ser más grande. Señalan que el rector les dijo que “no está en sus manos”, que todo viene “desde arriba”, porque la institución es parte de un corporativo gigantesco que impone el sistema.
O sea: el rector se lavó las manos.
La universidad se escuda en “el corporativo”.
Y el estudiante… que se aguante.
Lo más grave es que los alumnos ya dejaron un escrito formal dirigido al rector, pero incluso eso fue recibido por una coordinadora, no por la autoridad directa. Y aunque lograron hablar con él después, la respuesta fue una especie de: “no puedo hacer nada, así se decidió”.
Para rematar: el cambio no viene acompañado de un ajuste en lo económico. Los estudiantes afirman que por cuatrimestre, con inscripción y todo, están pagando entre 10 mil y 11 mil pesos, lo cual vuelve el asunto todavía más explosivo, porque no es lo mismo pagar un plan presencial que pagar una modalidad virtual sin estructura, sin atención y sin calidad.
Algunos incluso buscaron cambiarse de universidad desde el cuatrimestre pasado, pero se toparon con otra trampa del sistema: la falta de validación de materias en otras instituciones y los problemas de traslado, lo que los deja prácticamente encerrados.
Y es aquí donde la denuncia sube de nivel: los estudiantes exigieron la intervención de la Secretaría de Educación Pública, porque este tipo de prácticas se han vuelto comunes: te ofertan una cosa y te la cambian cuando ya estás adentro. No es “adaptación”, es imposición.
Si no hay respuesta, advierten que escalarán a instancias más duras, incluyendo Profeco, porque lo que está ocurriendo se siente más como un fraude educativo que como una decisión académica.
Porque cuando te venden presencial… y luego te lo cambian a virtual sin opción…eso no es educación. Eso es negocio sucio.