Internacional
Veinticinco años desde la mañana que cambió al mundo
NUEVA YORK.— A las 8:46 de la mañana del 11 de septiembre de 2001, millones de personas todavía no comprendían lo que estaban viendo.
Un avión comercial acababa de impactar contra la Torre Norte del World Trade Center.
Inicialmente incluso existió confusión sobre si podía tratarse de un accidente.
Diecisiete minutos después, a las 9:03 horas, un segundo avión apareció sobre Manhattan y se estrelló contra la Torre Sur.
En ese instante quedó claro que Estados Unidos estaba bajo ataque.
Este viernes 11 de septiembre de 2026 se cumplen exactamente 25 años de aquellos acontecimientos.
Las imágenes de las Torres Gemelas envueltas en fuego y humo se convirtieron en algunas de las fotografías y videos más reconocibles de la historia contemporánea.
Pero lo ocurrido aquel día se extendió mucho más allá de Nueva York.
Cuatro aviones fueron secuestrados
La operación involucró cuatro vuelos comerciales.
El primero, American Airlines 11, impactó la Torre Norte a las 8:46.
United Airlines 175 golpeó la Torre Sur a las 9:03.
A las 9:37, American Airlines 77 fue estrellado contra el Pentágono, sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos.
A las 10:03, United Airlines 93 cayó en un campo cerca de Shanksville, Pensilvania, después de que pasajeros, enterados de lo que había ocurrido en Nueva York y Washington, intentaran recuperar el control del avión.
La Comisión del 11-S determinó que el objetivo final de ese cuarto vuelo probablemente era el Capitolio o la Casa Blanca.
Las Torres Gemelas colapsaron
La Torre Sur cayó a las 9:59 de la mañana.
La Torre Norte se mantuvo en pie hasta las 10:28.
En menos de dos horas, los dos edificios que durante décadas habían formado parte del horizonte de Nueva York habían desaparecido.
Miles de trabajadores se encontraban dentro.
También había visitantes, tripulaciones, pasajeros, bomberos, policías y personal de emergencias.
El saldo final de los ataques fue de 2,977 víctimas, cifra que no incluye a los 19 secuestradores.
En las Torres Gemelas y sus alrededores murieron miles de personas, entre ellas 343 bomberos de Nueva York y decenas de integrantes de corporaciones policiales y servicios de emergencia.
¿Quién organizó los atentados?
Las investigaciones estadounidenses determinaron que los responsables fueron 19 integrantes de Al Qaeda.
El FBI señala que todos habían sido entrenados por la organización terrorista.
Quince eran ciudadanos saudíes; dos procedían de Emiratos Árabes Unidos, uno de Egipto y otro de Líbano. Varios integrantes de la célula llegaron a Estados Unidos desde el año 2000 y los cuatro responsables de pilotar los aviones recibieron entrenamiento de vuelo en territorio estadounidense.
La Comisión Nacional sobre los Ataques Terroristas contra Estados Unidos reconstruyó posteriormente el desarrollo de Al Qaeda, la preparación del complot y las acciones de Osama bin Laden y sus colaboradores.
Estados Unidos recibió advertencias, pero no logró conectar la información
Uno de los aspectos más importantes del informe de la Comisión del 11-S fue que no presentó al gobierno estadounidense como una maquinaria que funcionara correctamente.
Por el contrario.
La investigación documentó graves fallas institucionales.
Información dispersa entre organismos de inteligencia no fue conectada correctamente.
Las defensas aéreas estaban preparadas principalmente para amenazas externas y no para aviones comerciales estadounidenses convertidos en armas.
Los procedimientos de la Administración Federal de Aviación y del NORAD tampoco estaban diseñados para enfrentar un ataque suicida simultáneo de estas características.
Esas fallas alimentaron posteriormente múltiples interrogantes y teorías.
Pero una falla de inteligencia no equivale por sí misma a evidencia de participación en el atentado.
¿Fueron “demolidas” las Torres Gemelas?
Esta es probablemente una de las teorías más persistentes del 11-S.
Las imágenes del colapso hicieron que algunos espectadores compararan visualmente la caída con una demolición controlada.
El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos, NIST, realizó posteriormente una investigación técnica específica sobre los edificios.
Participaron más de 200 especialistas, se analizaron decenas de miles de páginas de documentación, se entrevistó a más de mil personas, se estudiaron 236 piezas de acero recuperadas y se efectuaron pruebas físicas y simulaciones computacionales.
Su conclusión fue que los aviones produjeron severos daños estructurales, cortaron y dañaron columnas, desprendieron parte de la protección contra incendios y dispersaron combustible en diferentes plantas.
Los incendios posteriores calentaron y debilitaron pisos y columnas.
El deterioro provocó que los pisos se deformaran y ejercieran fuerza hacia el interior sobre las columnas perimetrales hasta iniciar el colapso.
¿Y el edificio 7, que no recibió el impacto de un avión?
World Trade Center 7 se convirtió en otro punto central de las teorías de conspiración porque cayó durante la tarde sin haber sido impactado directamente por uno de los aviones.
El edificio colapsó aproximadamente a las 5:20 de la tarde, después de permanecer afectado por incendios durante casi siete horas.
El NIST dedicó una investigación separada al edificio y concluyó que los incendios produjeron expansión térmica y fallas estructurales que iniciaron un colapso progresivo.
El informe definitivo fue publicado en 2008.
Las explicaciones técnicas han sido discutidas durante años por críticos de la investigación, pero hasta ahora no se ha presentado evidencia física comprobada que establezca una demolición controlada como causa.
Entonces, ¿hay “inconsistencias”?
Sí existen aspectos del 11-S que han sido objeto de discusión legítima.
Hubo errores de inteligencia.
Hubo información que organismos estadounidenses no compartieron correctamente.
Hubo decisiones cuestionadas antes del ataque.
Hubo testimonios inicialmente contradictorios debido al caos de aquella mañana.
Y las consecuencias políticas de los atentados continúan siendo profundamente controvertidas.
Todo eso puede y debe investigarse.
Pero existe una diferencia fundamental entre decir “las autoridades cometieron errores y quedan aspectos debatibles” y afirmar “el gobierno estadounidense organizó el ataque”.
La segunda afirmación requiere evidencia mucho más fuerte.
Las investigaciones disponibles identifican una operación de Al Qaeda desarrollada durante años y ejecutada por 19 secuestradores.
El 11-S también transformó la política mundial
Las consecuencias comenzaron inmediatamente.
Estados Unidos inició una guerra en Afganistán contra Al Qaeda y el régimen talibán que la protegía.
Dos años después invadió Irak, aunque la Comisión del 11-S no estableció que Irak hubiera participado en los ataques del 11 de septiembre.
La llamada “guerra contra el terrorismo” transformó durante décadas la política exterior estadounidense.
También modificó aeropuertos y viajes.
Controles que actualmente parecen normales —restricciones de acceso a cabinas, revisiones de seguridad más rigurosas y nuevas estructuras de inteligencia— tienen buena parte de sus antecedentes en aquella mañana.
Los atentados siguen causando muertes 25 años después
El saldo del 11-S tampoco terminó el mismo día.
Bomberos, policías, trabajadores de rescate, voluntarios y habitantes de Lower Manhattan estuvieron expuestos durante semanas y meses a polvo, humo y contaminantes generados por el colapso y las labores posteriores.
El Memorial del 11-S señala que miles de primeros respondientes, trabajadores de recuperación y miembros de la comunidad han fallecido por enfermedades relacionadas con esa exposición.
Por esa razón, este año existe un cambio histórico en la ceremonia.
Después de 24 aniversarios con seis momentos de silencio, en 2026 se añadió permanentemente un séptimo momento dedicado a quienes murieron posteriormente por consecuencias de salud relacionadas con los ataques.
Nueva York recuerda hoy a las víctimas
Este viernes, familiares de las víctimas volvieron a reunirse en el Memorial del World Trade Center.
La ceremonia comenzó alrededor de las 8:40 de la mañana.
Los nombres fueron leídos uno por uno.
En total, la ceremonia recuerda a 2,983 personas: las 2,977 víctimas de los atentados de 2001 y las seis personas asesinadas durante el atentado contra el World Trade Center de 1993.
Los momentos de silencio coincidieron con las horas exactas de los impactos, los colapsos, el ataque al Pentágono y la caída del vuelo 93.
Al caer la noche, el tradicional Tribute in Light vuelve a proyectar dos columnas verticales de luz sobre el cielo de Manhattan, recordando el espacio donde alguna vez se levantaron las Torres Gemelas.
Una generación ya no recuerda aquel día
El paso del tiempo introduce otro desafío.
El Memorial del 11-S estima que alrededor de 100 millones de estadounidenses son demasiado jóvenes para recordar personalmente los atentados.
Para millones de personas nacidas después de 2001, las Torres Gemelas pertenecen a fotografías, documentales y libros.
Eso vuelve todavía más importante diferenciar entre hechos documentados, preguntas legítimas y afirmaciones que circulan en internet sin evidencia suficiente.
¿Por qué importa en México?
El atentado ocurrió en Estados Unidos, pero sus consecuencias fueron globales.
México mantiene una de las relaciones económicas, sociales y migratorias más importantes del mundo con Estados Unidos.
Millones de mexicanos tienen familiares en aquel país.
Comunidades poblanas mantienen particularmente fuertes vínculos migratorios con Nueva York y otras ciudades de la costa este.
Además, los cambios en fronteras, seguridad, migración y política exterior posteriores al 11-S también repercutieron directamente en México.
Recordar sin renunciar al pensamiento crítico
Veinticinco años después, recordar el 11-S no significa aceptar acríticamente todas las decisiones que tomó Estados Unidos después de los atentados.
La guerra de Afganistán, la invasión de Irak, Guantánamo, programas de vigilancia y numerosas acciones desarrolladas bajo la llamada guerra contra el terrorismo siguen siendo objeto de debates históricos, jurídicos y políticos.
Precisamente ahí debe mantenerse la diferencia.
Es posible cuestionar profundamente las acciones de un gobierno sin sustituir evidencia por especulación.
También es posible investigar contradicciones sin convertirlas automáticamente en prueba de una conspiración.
El pensamiento crítico no consiste en desconfiar de todo.
Consiste en exigir evidencia proporcional a la afirmación.
Veinticinco años después
En 2001, las Torres Gemelas representaban uno de los símbolos más reconocibles de Nueva York.
Hoy el espacio que ocupaban contiene dos enormes estanques construidos sobre sus huellas.
Alrededor están inscritos los nombres de quienes murieron.
Veinticinco años después, las imágenes siguen resultando difíciles de observar.
Pero detrás del fuego, los aviones y los edificios existen miles de historias individuales.
Personas que iban al trabajo.
Pasajeros que viajaban.
Bomberos que subieron cuando otros intentaban bajar.
Policías.
Paramédicos.
Familias.
Y personas a bordo del vuelo 93 que, después de enterarse de lo ocurrido, decidieron enfrentarse a quienes habían tomado su avión.
El 11 de septiembre cambió la política internacional.
Cambió la seguridad.
Cambió ciudades enteras.
Pero quizá, un cuarto de siglo después, la forma más responsable de recordarlo sea también la más sencilla:
preservar los hechos, cuestionarlos cuando sea necesario y no olvidar a las personas que quedaron detrás de ellos.
final
A 25 años del 11-S, el acontecimiento continúa generando memoria, investigaciones, preguntas y debates.
Cuestionar la historia es válido, pero también lo es distinguir entre preguntas abiertas y afirmaciones que requieren pruebas.
¿Dónde estabas el 11 de septiembre de 2001? ¿Recuerdas cómo te enteraste de los ataques?
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