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Una tarde de voleibol termina en confrontación frente al Decameron

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Una red de voleibol terminó provocando una discusión mucho más amplia sobre quién puede utilizar las playas mexicanas y cuáles son los límites de los establecimientos turísticos que operan frente al mar.

El conflicto ocurrió el miércoles 16 de septiembre de 2026 en Bucerías, municipio de Bahía de Banderas, Nayarit, frente al complejo hotelero Decameron. Un grupo de familias se encontraba reunido para jugar voleibol cuando un trabajador identificado por los propios asistentes como Jaime, coordinador del establecimiento, intervino para retirar la red que habían colocado sobre la arena.

De acuerdo con los denunciantes, el trabajador argumentó que estaban utilizando un espacio privado. Parte de la confrontación quedó registrada en un video posteriormente difundido en redes sociales.

En las imágenes se escucha a una mujer insistir en que se encuentran en un espacio público y mencionar repetidamente los “20 metros” correspondientes a la zona federal. El intercambio aumenta de intensidad y otras personas intervienen mientras cuestionan la actuación del empleado.

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Los señalamientos sobre un comportamiento agresivo corresponden principalmente a la versión de las familias y deben mantenerse atribuidos. El video permite documentar parte de la confrontación, pero no sustituye una determinación oficial sobre responsabilidades.

Las familias aseguran que llevan años practicando voleibol

El episodio no comenzó como una protesta.

Las personas involucradas explicaron a Meganoticias que forman parte de un grupo de familias de Bucerías y otras localidades cercanas que acostumbra reunirse los miércoles y domingos alrededor de las 17:30 horas para practicar voleibol y convivir.

Niñas, niños, jóvenes y adultos participan en las actividades.

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El grupo lleva su propia red, la instala durante algunas horas y posteriormente la retira. De acuerdo con sus integrantes, la actividad no tiene fines comerciales, políticos ni partidistas.

Debido a obras y modificaciones en diferentes puntos de la zona, las familias han cambiado en varias ocasiones el lugar donde realizan sus encuentros. Aproximadamente un mes antes del conflicto comenzaron a reunirse en la franja ubicada frente al hotel Decameron.

Aseguran que no habían tenido un problema similar hasta el episodio del 16 de septiembre.

¿Puede un hotel tener una playa privada en México?

Aquí se encuentra el elemento jurídico central del caso.

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La Ley General de Bienes Nacionales incluye las playas marítimas y la Zona Federal Marítimo Terrestre entre los bienes nacionales de uso común.

El artículo 8 establece que todos los habitantes pueden utilizar los bienes de uso común bajo las restricciones establecidas por leyes y reglamentos. Desde la reforma publicada en octubre de 2020, el mismo artículo señala expresamente que el acceso a las playas marítimas y la ZOFEMAT contigua no puede ser inhibido, restringido, obstaculizado ni condicionado, salvo los supuestos establecidos reglamentariamente.

Esto significa que la presencia de un hotel, condominio, restaurante o cualquier propiedad privada junto a la costa no convierte automáticamente la playa frente al establecimiento en propiedad privada.

Existen concesiones para determinados usos y aprovechamientos de la Zona Federal Marítimo Terrestre, pero una concesión tampoco equivale a adquirir la playa como propiedad privada.

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La propia Semarnat cuenta con procedimientos para otorgar derechos de uso y aprovechamiento de superficies de playa y ZOFEMAT bajo condiciones específicas.

¿De dónde salen los 20 metros mencionados en el video?

Durante la discusión registrada en Bucerías, una de las mujeres menciona repetidamente una distancia de 20 metros.

La referencia tiene fundamento jurídico, aunque requiere una explicación más precisa.

La Zona Federal Marítimo Terrestre está constituida, de manera general, por una franja de 20 metros de ancho de tierra firme, transitable y contigua a la playa.

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Eso no significa simplemente que “los primeros 20 metros de cualquier punto de arena pertenecen al público” medidos arbitrariamente desde donde se encuentre una persona.

La delimitación técnica de playa y ZOFEMAT corresponde a las autoridades federales y depende de elementos jurídicos y geográficos específicos.

Lo relevante para el caso es que tanto las playas marítimas como la zona federal contigua tienen un régimen de bienes nacionales y uso común, independientemente de que puedan existir concesiones para aprovechamientos determinados.

Impedir el acceso puede generar sanciones

La reforma federal de 2020 no se limitó a reconocer el libre acceso.

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También incorporó mecanismos sancionadores.

El artículo 154 de la Ley General de Bienes Nacionales contempla multas para propietarios de terrenos colindantes o titulares de concesiones, permisos, autorizaciones o acuerdos de destino que, mediante actos determinados, impidan, inhiban, restrinjan, obstaculicen o condicionen el acceso a la ZOFEMAT y las playas marítimas. En caso de reincidencia pueden existir consecuencias sobre la concesión, autorización o permiso.

Esto tampoco significa que el hotel Decameron ya haya cometido administrativamente una infracción.

Para establecerlo sería necesario determinar exactamente la delimitación del sitio, la existencia y condiciones de una eventual concesión, las circunstancias de la actuación del trabajador y la valoración de la autoridad competente.

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Por eso existe una diferencia entre afirmar que la ley protege el libre acceso a las playas y concluir, sin un procedimiento administrativo, que determinada empresa ya violó formalmente la legislación.

La polémica provocó una convocatoria para regresar a la playa

El video provocó indignación entre habitantes de Bucerías.

Después del incidente se organizó una convocatoria ciudadana para regresar el domingo 20 de septiembre al mismo lugar con redes de voleibol y realizar una manifestación pacífica en defensa del libre uso de las playas.

Y regresaron.

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Familias, jóvenes y otros ciudadanos se reunieron nuevamente frente al hotel para instalar redes, practicar voleibol y convivir.

La actividad terminó adquiriendo además una dimensión institucional. El Gobierno de Bahía de Banderas organizó en el mismo lugar una denominada “Cascarita Bahía de Voleibol de Playa”, en la que participaron ciudadanos y autoridades municipales.

La intervención del Ayuntamiento generó otra controversia: algunos de los activistas que habían convocado originalmente la protesta acusaron al gobierno municipal de apropiarse políticamente de una movilización surgida desde la ciudadanía.

Se trata de una discusión diferente al conflicto inicial con el hotel y las acusaciones corresponden a los propios activistas.

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Gerente del Decameron reconoce que las playas son públicas

Durante la jornada del domingo ocurrió además una actualización importante.

Nelson Maruco, gerente del Decameron en Bucerías, reconoció públicamente que las playas y las zonas federales son públicas.

De acuerdo con la cobertura de Tribuna de la Bahía, el directivo manifestó el compromiso del establecimiento con ese principio y dio la bienvenida a turistas y visitantes.

Sin embargo, la misma cobertura señala que no explicó claramente por qué días antes el trabajador había retirado la red de voleibol ni aclaró completamente lo ocurrido durante la confrontación.

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La postura resulta relevante porque descarta, al menos desde la propia gerencia, la idea general de que la playa ubicada frente al establecimiento sea simplemente una propiedad privada del hotel.

El sitio oficial del Grand Decameron Complex confirma que el establecimiento se encuentra en Bucerías y está integrado por las unidades Flamingos, Tropical y Royal. El complejo promociona precisamente su ubicación frente a una extensa playa de Bahía de Banderas.

El problema va mucho más allá de una red de voleibol

La discusión de Bucerías puede parecer inicialmente un conflicto menor entre un trabajador y varias familias.

Pero el episodio toca una problemática mucho más amplia en diferentes destinos turísticos mexicanos.

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Cuando hoteles y desarrollos inmobiliarios ocupan grandes extensiones frente al mar, puede generarse entre visitantes la percepción de que determinadas zonas pertenecen exclusivamente a huéspedes o residentes.

La legislación distingue entre la propiedad privada que puede existir junto a la costa, las concesiones otorgadas para determinados aprovechamientos y el carácter público de playas y ZOFEMAT.

Precisamente por ello, desde 2020 la legislación federal reforzó expresamente la protección del acceso y tránsito por las playas.

Las familias volvieron al mismo lugar

Cuatro días después del conflicto, la imagen fue completamente distinta.

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Las redes volvieron a levantarse.

Niñas, niños y adultos jugaron nuevamente frente al hotel y ciudadanos de otras localidades se sumaron a la actividad.

Las familias también plantearon una demanda que trasciende el incidente: contar con espacios definidos para practicar deportes y realizar actividades recreativas en las playas de Bucerías.

Ahora corresponde a las autoridades competentes aclarar jurídicamente la delimitación y las condiciones específicas de uso de esa franja, así como determinar si existió alguna irregularidad durante el incidente original.

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Pero sobre el principio general existe mucha menos ambigüedad:

en México, que un hotel esté frente al mar no convierte automáticamente la playa en propiedad privada.

¿Alguna vez durante tus vacaciones un hotel o establecimiento intentó hacerte creer que una playa pública era exclusivamente para sus huéspedes?

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