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¿Las catarinas tienen ETS? Así transmiten parásitos durante el apareamiento

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A simple vista parecen uno de los insectos más inofensivos y reconocibles del mundo. Pequeñas, redondeadas y habitualmente cubiertas por colores rojos, naranjas o amarillos acompañados de puntos negros, las catarinas esconden una vida reproductiva mucho más compleja de lo que su apariencia podría sugerir.

Una afirmación se ha popularizado en internet: las catarinas supuestamente “encabezan la transmisión de ETS entre los insectos” porque mantienen relaciones con múltiples parejas.

La realidad científica resulta fascinante, aunque requiere una precisión importante.

Sí existen infecciones que se transmiten durante el apareamiento de algunas especies de catarinas. Sin embargo, no existe evidencia suficiente para afirmar que estos insectos ocupen el primer lugar en transmisión de enfermedades sexuales entre todos los insectos.

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Lo que sí sabemos es que las catarinas constituyen uno de los sistemas utilizados por científicos para estudiar las infecciones de transmisión sexual en invertebrados. ScienceDirect

El diminuto parásito que pasa de una catarina a otra durante el sexo

Uno de los casos más interesantes ocurre en la catarina de dos puntos (Adalia bipunctata).

Esta especie puede infectarse con un diminuto ácaro denominado Coccipolipus hippodamiae.

El parásito vive protegido bajo los élitros —las estructuras rígidas que cubren las alas— y se alimenta de la hemolinfa, el fluido circulatorio de los insectos que cumple algunas funciones comparables con las de la sangre en vertebrados.

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Pero existe una característica particularmente interesante:

el ácaro utiliza el apareamiento de las catarinas para encontrar nuevos huéspedes.

Las formas larvarias móviles pueden trasladarse desde un ejemplar infectado hacia otro durante la cópula. La investigación científica describe esta transmisión como predominantemente sexual. PubMed Central (PMC)

Las catarinas pueden aparearse cada pocos días

El comportamiento reproductivo de Adalia bipunctata facilita las oportunidades de transmisión.

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Investigaciones de campo han descrito a esta catarina como una especie promiscua y estiman que las hembras pueden aparearse aproximadamente una vez cada dos o tres días durante periodos de elevada actividad reproductiva. PubMed Central (PMC)

Cada nueva pareja puede representar otra oportunidad para que el parásito cambie de huésped.

Esto permite comprender por qué las infecciones sexualmente transmisibles pueden mantenerse dentro de determinadas poblaciones.

Casi todos se infectaron después del apareamiento

Un experimento publicado en 2015 mostró hasta qué punto puede resultar eficiente el mecanismo.

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Los investigadores pusieron en contacto catarinas infectadas con individuos que no tenían el ácaro.

Entre las hembras que se aparearon con un macho infectado, 25 de 26 adquirieron la infección.

Entre los machos que copularon con una hembra infectada, 34 de 35 terminaron infectados. PubMed Central (PMC)

Cuando el apareamiento era rechazado, la transmisión era considerablemente menos frecuente.

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Los resultados proporcionaron evidencia experimental directa de la importancia de la cópula para la propagación del parásito.

Una infección capaz de provocar esterilidad

Para las catarinas, las consecuencias pueden ser mucho más importantes que simplemente transportar un pequeño organismo bajo sus alas.

Las hembras de Adalia bipunctata infectadas con Coccipolipus hippodamiae pueden experimentar una rápida pérdida de fertilidad.

Investigaciones sobre este sistema indican que una hembra puede quedar estéril aproximadamente entre dos y tres semanas después de adquirir la infección. PubMed Central (PMC)

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Los machos también pueden resultar afectados, y algunos estudios han relacionado la infección con consecuencias para la supervivencia durante el invierno.

Es precisamente esta combinación entre comportamiento sexual, transmisión y efectos reproductivos la que convirtió a estas catarinas en un interesante modelo para estudiar la evolución de las infecciones sexualmente transmisibles.

No sólo ácaros: también existen hongos que aprovechan el contacto

El fenómeno no termina ahí.

La catarina asiática (Harmonia axyridis), una especie invasora ampliamente distribuida fuera de su región original, también puede ser hospedera de hongos ectoparásitos del grupo Hesperomyces.

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Los científicos han encontrado patrones en la ubicación del hongo sobre machos y hembras que son compatibles con la transmisión durante la cópula. OUP Academic

Un estudio realizado con 1,102 catarinas encontró el hongo en 287 individuos, aproximadamente 26% de los ejemplares examinados. PubMed Central (PMC)

La diferencia entre hembras también fue reveladora.

Entre las que habían tenido actividad reproductiva, 35.9% presentaban infección, frente a 10.6% de las hembras vírgenes. PubMed Central (PMC)

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Los investigadores consideraron que las diferencias observadas respaldaban la participación del apareamiento en la transmisión.

Pero no toda transmisión ocurre durante el sexo

Aquí aparece otra precisión necesaria.

En el caso de Harmonia axyridis, el hongo también puede transmitirse mediante contacto físico no sexual.

Estas catarinas pueden formar grandes agrupaciones para pasar el invierno. Al permanecer numerosos individuos juntos y en contacto directo, el parásito obtiene otra oportunidad para propagarse. PubMed Central (PMC)

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Un estudio incluso encontró que la prevalencia de infección aumentó aproximadamente 40% durante el invierno, coincidiendo con el comportamiento de agregación de los insectos. PubMed

Por eso, llamar simplemente “ETS” a todas las infecciones observadas en catarinas puede ocultar una realidad biológica más compleja.

¿Entonces las catarinas son los insectos con más “ETS”?

No existe base científica suficiente para establecer esa clasificación.

La afirmación viral de que “las catarinas encabezan la transmisión de ETS entre los insectos” debería entenderse como una exageración.

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Los estudios disponibles demuestran otra cosa: algunas especies de catarinas son ejemplos particularmente bien investigados de infecciones transmitidas durante el apareamiento.

Eso es diferente a demostrar que poseen más infecciones sexuales que cualquier otro grupo de insectos.

Moscas, escarabajos y otros invertebrados también pueden albergar organismos capaces de aprovechar el contacto reproductivo para transmitirse.

Una estrategia evolutiva que también existe fuera de los humanos

La historia resulta interesante precisamente porque ayuda a romper una idea común: las infecciones de transmisión sexual no son exclusivamente humanas.

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Desde la perspectiva de un parásito, el apareamiento representa una oportunidad.

Dos organismos permanecen en contacto estrecho durante suficiente tiempo para permitir que determinados ácaros, hongos y otros agentes pasen de un huésped a otro.

En las catarinas, la frecuencia de apareamiento y la existencia de múltiples parejas pueden aumentar esas oportunidades de transmisión.

Pero estos mismos sistemas también permiten a los científicos formular preguntas mucho más profundas:

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¿Una infección puede modificar la forma en que evoluciona el comportamiento sexual de una especie? ¿Los animales pueden desarrollar mecanismos para evitar parejas infectadas? ¿Puede una infección que reduce la fertilidad terminar modificando poblaciones enteras?

Los investigadores han estudiado precisamente estas preguntas utilizando catarinas y sus parásitos. Un trabajo de 2015, por ejemplo, no encontró evidencia de que la presencia histórica del ácaro hubiera provocado que las hembras evolucionaran hacia una menor tasa de apareamiento. PubMed Central (PMC)

Así, detrás de uno de los insectos más reconocibles de nuestros jardines existe un complejo escenario de reproducción, parasitismo, transmisión y evolución.

La próxima vez que observes dos catarinas juntas, quizá recuerdes que su diminuto mundo también posee problemas epidemiológicos considerablemente más complejos de lo que aparenta.

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¿Sabías que las infecciones transmitidas durante el apareamiento también existen en insectos?

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Dos catarinas durante el apareamiento; algunas especies pueden transmitir ácaros y hongos parásitos mediante el contacto sexual

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