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Día Internacional de las Mujeres Rurales: su importancia en la economía agrícola de Puebla y Atlixco

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Las mujeres rurales participan en la producción de alimentos, el comercio y la conservación de los recursos naturales. Sin embargo, continúan enfrentando desigualdades en el acceso a la tierra, el financiamiento y las oportunidades económicas. Este 15 de octubre, Naciones Unidas invita a reconocer su contribución y fortalecer sus derechos.

Puebla, México, 15 de octubre de 2026. Detrás de numerosos productos agrícolas que llegan a los mercados, comercios y hogares se encuentra el trabajo de mujeres que participan en diferentes etapas de la producción y distribución de alimentos.

Su contribución incluye la preparación de terrenos, siembra, cuidado de cultivos, cosecha, selección de productos y comercialización. También abarca actividades ganaderas, transformación de alimentos, administración de negocios familiares y conservación de conocimientos transmitidos entre generaciones.

En regiones agrícolas como Atlixco y otros municipios de Puebla, estas actividades forman parte de la economía rural y de la organización cotidiana de numerosas familias.

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Sin embargo, la importancia de su trabajo no siempre se refleja en igualdad de ingresos, derechos sobre la tierra o participación en las decisiones económicas.

Por ello, el Día Internacional de las Mujeres Rurales, conmemorado cada 15 de octubre, busca visibilizar tanto sus contribuciones como los obstáculos que todavía enfrentan.

¿Por qué se celebra el Día Internacional de las Mujeres Rurales?

La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció esta conmemoración mediante la resolución 62/136, aprobada en 2007.

Su propósito es reconocer la función que desempeñan las mujeres rurales en el desarrollo agrícola, la seguridad alimentaria, la reducción de la pobreza y el bienestar de las comunidades.

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La fecha también permite examinar las desigualdades que limitan su acceso a oportunidades económicas, educación, salud, servicios públicos y participación social.

El reconocimiento adquiere especial importancia porque muchas actividades realizadas por mujeres en comunidades rurales no siempre son contabilizadas como empleo remunerado.

El lema de 2026: cuidar la naturaleza desde el campo

Este año, Naciones Unidas destaca el lema «Las mujeres agricultoras rurales cuidan de la madre naturaleza».

La conmemoración se desarrolla en el contexto del Año Internacional de la Agricultora 2026.

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El enfoque reconoce su participación en la conservación de semillas, la protección de la biodiversidad, la gestión del agua y el cuidado de los suelos.

También busca impulsar la igualdad de derechos sobre los recursos productivos y una mayor participación de las mujeres en las decisiones agrícolas y ambientales.

La participación de las mujeres en la economía rural

La agricultura es una actividad que involucra múltiples procesos, desde la producción primaria hasta la distribución y venta de los alimentos.

En cada una de estas etapas pueden participar mujeres como productoras, trabajadoras asalariadas, jornaleras, comerciantes, integrantes de cooperativas o colaboradoras en unidades familiares.

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Su contribución no se limita al trabajo físico en los cultivos.

También intervienen en la selección de semillas, la organización de cosechas, la preparación de productos para su venta y la administración de ingresos.

En muchos casos, estas tareas se combinan con responsabilidades domésticas y de cuidado familiar.

¿Por qué parte de su trabajo permanece invisible?

Las estadísticas laborales suelen distinguir entre empleo remunerado, trabajo familiar y actividades no remuneradas.

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En las comunidades rurales, una mujer puede dedicar varias horas al cuidado de cultivos o animales sin recibir un salario individual, especialmente cuando participa en una unidad de producción familiar.

También puede encargarse de preparar alimentos, cuidar a familiares y realizar tareas indispensables para que otros integrantes del hogar puedan trabajar.

Estas actividades contribuyen al sostenimiento económico de la familia, aunque no siempre generan ingresos propios.

La falta de remuneración o reconocimiento puede limitar su autonomía económica y su capacidad para tomar decisiones.

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¿Qué importancia tienen las mujeres rurales en Puebla?

Puebla cuenta con una amplia diversidad de actividades agrícolas, ganaderas, comerciales y artesanales que forman parte de la economía de sus comunidades.

En distintas regiones del estado, las mujeres participan en la producción y comercialización de alimentos, así como en actividades vinculadas con mercados locales y negocios familiares.

Su presencia también es relevante en la conservación de prácticas agrícolas y conocimientos relacionados con el aprovechamiento de los recursos naturales.

No obstante, la participación femenina puede variar considerablemente entre municipios, cultivos y tipos de unidades productivas.

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Por esa razón, cualquier afirmación sobre porcentajes específicos de participación en Puebla debe sustentarse en estadísticas estatales o municipales verificables.

Atlixco: agricultura, comercio y economía familiar

En Atlixco, la actividad agrícola tiene importancia económica y cultural.

La producción de alimentos, flores y otros productos del campo forma parte de las actividades que caracterizan a la región.

En este contexto, las mujeres pueden desempeñar funciones relacionadas con el cultivo, la cosecha, la selección, el empaque, la venta y la administración de negocios familiares.

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Su participación contribuye a conectar el trabajo agrícola con los mercados y consumidores.

Sin embargo, es necesario distinguir entre reconocer esta presencia y afirmar que todas las productoras cuentan con las mismas condiciones laborales o económicas.

El acceso a la tierra, los ingresos, el transporte y las oportunidades comerciales puede variar entre comunidades y familias.

El acceso a la tierra sigue siendo uno de los principales desafíos

La propiedad de la tierra representa un recurso económico fundamental para numerosas familias rurales.

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Contar con derechos reconocidos sobre una parcela puede facilitar la participación en determinadas actividades productivas y mejorar las posibilidades de solicitar financiamiento.

Sin embargo, las mujeres enfrentan desigualdades históricas en el acceso y control de los recursos agrícolas.

Naciones Unidas señala que, a escala mundial, las mujeres representan alrededor del 40 por ciento de la fuerza laboral agrícola, pero poseen aproximadamente el 15 por ciento de las tierras.

Estas cifras corresponden al panorama internacional y no deben interpretarse como porcentajes específicos de México o Puebla.

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Trabajar la tierra no siempre significa ser su propietaria

Una mujer puede participar durante años en la producción de una parcela sin contar con derechos de propiedad a su nombre.

Esta situación puede limitar su capacidad para decidir sobre inversiones, cultivos, créditos o el destino de los ingresos.

La igualdad de oportunidades requiere considerar tanto el reconocimiento jurídico de los derechos como las condiciones reales para ejercerlos.

También es importante que las productoras puedan acceder a información y asesoría sobre los mecanismos disponibles para regularizar o proteger sus derechos.

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Financiamiento, tecnología y mercados

Además de la tierra, las mujeres rurales pueden enfrentar dificultades para obtener créditos, maquinaria, herramientas, insumos y capacitación técnica.

Estas barreras afectan su capacidad para mejorar procesos productivos o ampliar negocios.

El acceso a tecnologías agrícolas, servicios de información y herramientas digitales también puede facilitar la comercialización y la administración de pequeñas empresas.

Sin embargo, las oportunidades dependen de factores como conectividad, recursos económicos, educación y disponibilidad de servicios.

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La importancia de vender directamente

La comercialización es una etapa esencial de la economía agrícola.

Cuando las productoras cuentan con información sobre precios, transporte y compradores, pueden disponer de mayores posibilidades para negociar la venta de sus productos.

Las cooperativas y otras formas de organización también pueden ayudar a compartir costos y fortalecer capacidades.

No obstante, sus beneficios dependen de la organización interna, las condiciones de mercado y las oportunidades reales de participación.

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Mujeres rurales y cambio climático

La actividad agrícola depende de factores ambientales como la disponibilidad de agua, las temperaturas, la calidad del suelo y la regularidad de las lluvias.

Los cambios en estas condiciones pueden afectar las cosechas, los ingresos familiares y la seguridad alimentaria.

Las mujeres rurales participan en prácticas de conservación, administración del agua, protección de semillas y aprovechamiento de recursos naturales.

El lema de Naciones Unidas para 2026 destaca precisamente esta relación entre agricultura, biodiversidad y cuidado ambiental.

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¿Por qué es importante su participación en las decisiones?

Las medidas de adaptación climática pueden tener efectos diferentes según el tipo de actividad agrícola, el acceso a recursos y las responsabilidades de cada integrante de una comunidad.

Por ello, incorporar la experiencia de las mujeres en las decisiones sobre agua, producción y conservación puede contribuir a identificar necesidades que de otro modo pasarían inadvertidas.

La participación efectiva también requiere que tengan acceso a información, capacitación y espacios donde sus propuestas sean consideradas.

¿Qué dicen las estadísticas recientes sobre el campo mexicano?

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía publicó el 7 de octubre de 2026 los resultados de la Encuesta Nacional Agropecuaria 2025.

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La investigación proporciona información sobre la producción agrícola y ganadera, la superficie cultivada, los recursos utilizados y las personas que trabajan en el sector.

Entre sus resultados, el INEGI estimó que la superficie agrícola nacional fue de aproximadamente 22.9 millones de hectáreas.

También registró alrededor de 13.3 millones de personas en la mano de obra permanente del sector agropecuario.

La encuesta incorpora información relacionada con la participación de las mujeres en el campo.

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Estos datos permiten estudiar las condiciones productivas del país y plantear preguntas sobre las oportunidades económicas de quienes trabajan en la agricultura.

Sin embargo, el total nacional de mano de obra no corresponde exclusivamente a mujeres y no debe utilizarse como si fuera una cifra de empleo femenino.

La igualdad económica requiere algo más que reconocimiento

El Día Internacional de las Mujeres Rurales permite agradecer y visibilizar su trabajo, pero también invita a analizar las condiciones en las que lo realizan.

El acceso a la tierra, los servicios de salud, la educación, el financiamiento y la protección social influye directamente en sus oportunidades.

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También resulta importante reconocer el tiempo dedicado al cuidado de familiares y a las actividades domésticas.

Las medidas orientadas a mejorar la economía rural necesitan considerar estas responsabilidades para evitar que nuevas oportunidades productivas se conviertan simplemente en una carga adicional de trabajo.

¿Qué preguntas deberían hacerse las comunidades?

Una evaluación de las oportunidades para las mujeres rurales puede comenzar por identificar cuántas participan en actividades agrícolas, cuántas reciben ingresos propios y cuántas tienen acceso a recursos productivos.

También es necesario conocer sus posibilidades de obtener capacitación, transporte, conectividad y espacios para comercializar productos.

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La información local resulta fundamental para diseñar acciones que respondan a necesidades concretas.

Sin datos y sin escuchar a las propias productoras, existe el riesgo de que las iniciativas no atiendan los problemas más importantes.

Reconocer a quienes contribuyen a alimentar a la sociedad

La participación de las mujeres rurales forma parte de la economía, la alimentación y la vida comunitaria.

En Puebla y Atlixco, su trabajo debe entenderse como una contribución productiva y social, no únicamente como una extensión de las responsabilidades familiares.

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La conmemoración del 15 de octubre recuerda que el reconocimiento también debe traducirse en oportunidades para acceder a la tierra, al financiamiento, a la tecnología y a los espacios de decisión.

El desafío no consiste solamente en hacer visible su esfuerzo, sino en mejorar las condiciones que les permitan desarrollar sus proyectos y ejercer sus derechos.

¿Consideras que el trabajo de las mujeres en el campo recibe el reconocimiento económico que merece? ¿Qué oportunidades deberían fortalecerse en las comunidades rurales de Puebla y Atlixco? Comparte tu opinión.

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