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¿La “báscula invisible”? Vendedor de tianguis causa polémica al “pesar” verduras sin báscula visible
Un vendedor de frutas y verduras se convirtió en protagonista de uno de los videos virales del momento después de ser grabado mientras aparentemente realizaba el pesaje de diferentes productos sin que pudiera observarse una báscula. La peculiar maniobra fue bautizada inmediatamente por usuarios como la “báscula invisible”, pero las imágenes dejan una pregunta más importante: ¿cómo puede un consumidor comprobar que realmente está recibiendo la cantidad por la que paga?
La grabación comenzó a circular con fuerza en redes sociales entre el 23 y 24 de septiembre de 2026.
En las imágenes aparece un comerciante detrás de un puesto de frutas y verduras mientras atiende a una compradora.
El hombre toma diferentes bolsas con mercancía y, al momento del supuesto pesaje, baja las manos por debajo de la mesa.
Después vuelve a levantar los productos y continúa atendiendo.
Lo extraño es que, desde el ángulo desde el que fue realizada la grabación, no se observa ninguna báscula.
La “báscula invisible” se vuelve viral
El detalle no pasó inadvertido.
Usuarios comenzaron a bromear con expresiones como “báscula invisible”, mientras otros cuestionaron seriamente si la persona estaba recibiendo realmente la cantidad de mercancía correspondiente.
Algunas publicaciones llegaron incluso a calificar al vendedor directamente como estafador.
Pero aquí existe una precisión importante.
El video no permite comprobar por sí solo que haya existido un fraude.
No conocemos cuánto pesaban realmente las frutas o verduras.
Tampoco cuánto dinero pagó la compradora.
No existe información pública sobre una verificación posterior de los productos ni una resolución de alguna autoridad que haya determinado que el comerciante entregaba kilos incompletos.
Por ello, resulta más preciso hablar de un procedimiento de pesaje cuestionado que afirmar directamente que el vendedor estaba robando.
Tampoco sabemos con certeza dónde ocurrió
Otro problema con los videos virales es que rápidamente comienzan a circular acompañados de información diferente.
Algunas publicaciones relacionaron la escena con Puebla; otras la presentaron como ocurrida en Ciudad de México y varios medios reconocen que no se ha determinado públicamente en qué tianguis fue grabado el video.
Por eso tampoco resulta responsable atribuir la grabación a un mercado, colonia o municipio determinado sin evidencia adicional.
¿Se puede vender “al tanteo”?
Una persona con años de experiencia comercial puede desarrollar habilidad para aproximar el peso de determinados productos con las manos.
Pero aproximar un peso no es lo mismo que utilizar un instrumento de medición cuando el precio de una transacción depende precisamente del peso.
La Procuraduría Federal del Consumidor establece que los instrumentos utilizados como base de transacciones comerciales están sujetos a verificación.
La finalidad es sencilla: que el comprador reciba exactamente la cantidad por la que está pagando.
En julio de 2026, Profeco recordó que la calibración de estos instrumentos es necesaria para prevenir irregularidades y garantizar la entrega exacta de los productos.
Profeco verifica las básculas
Las básculas utilizadas comercialmente no deberían ser una cuestión de confianza.
Profeco mantiene procedimientos para verificar y calibrar estos instrumentos.
La propia dependencia explica que una báscula correctamente calibrada permite evitar cobros incorrectos derivados del peso de los productos y que la verificación de los instrumentos utilizados en transacciones comerciales es obligatoria.
Durante 2026, la dependencia también ha utilizado básculas itinerantes en mercados y centrales de abasto.
El procedimiento permite que una persona compre un producto y posteriormente vuelva a pesarlo en una báscula previamente calibrada por Profeco.
Si existe una diferencia, el consumidor puede recibir apoyo para reclamar la mercancía faltante y el instrumento utilizado por el comerciante puede ser verificado.
¿Qué puedes hacer para comprobar tu compra?
El caso viral deja una recomendación práctica que aplica tanto para mercados y tianguis como para cualquier establecimiento que venda productos por peso.
El consumidor puede observar el pesaje y comprobar que la cantidad indicada corresponda con aquello por lo que está pagando.
Cuando exista una báscula de comprobación disponible, puede volver a pesar la mercancía.
También puede revisar si el instrumento comercial cuenta con el holograma correspondiente de verificación.
Profeco señala que la calibración garantiza transacciones justas entre compradores y vendedores y evita cobros incorrectos derivados de mediciones imprecisas.
Si una persona detecta una irregularidad puede solicitar orientación o presentar una queja ante la Procuraduría.
Un video no representa a todos los comerciantes
La viralidad también puede producir generalizaciones.
Una escena protagonizada por un vendedor no demuestra que todos los comerciantes de mercados o tianguis utilicen prácticas irregulares.
De la misma manera, comprar en un supermercado tampoco garantiza por sí solo que jamás pueda producirse un problema de medición.
Precisamente por eso existen normas y procedimientos de verificación aplicables a los instrumentos empleados en transacciones comerciales, independientemente del debate en redes sobre qué tipo de establecimiento es mejor.
El problema de fondo no es “supermercado contra tianguis”.
Es mucho más sencillo:
el consumidor debe recibir la cantidad exacta por la que está pagando.
Una “báscula invisible” y una pregunta muy real
La escena puede resultar graciosa por la manera en que el vendedor mueve las bolsas y parece consultar un instrumento que la cámara no consigue encontrar.
Pero la discusión que provocó es completamente seria.
Cuando el precio depende del peso, el consumidor necesita tener certeza de la cantidad que recibe.
Hasta ahora, el video viral no demuestra que la compradora haya recibido kilos incompletos, pero tampoco permite observar un procedimiento transparente de pesaje.
Y esa falta de certeza explica buena parte de la indignación.
Porque al final, más allá de bromas sobre básculas “Bluetooth” o “invisibles”, la regla debería ser mucho menos complicada:
un kilo debe ser un kilo.
Fuentes externas
Profeco: básculas itinerantes para verificar kilos completos
Profeco: calibración de instrumentos de medición en 2026
SICOM Noticias: video viral de la “báscula invisible”
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