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Arte & Cultura

Bukele pone a presos a fabricar ropa y limpiar playas: seguridad, rehabilitación o control social

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Personas privadas de libertad trabajando en limpieza de playas y en talleres de costura en El Salvador.
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Presos en El Salvador fabrican uniformes escolares y limpian playas como parte del modelo penitenciario de Bukele. El debate sobre derechos humanos continúa.


¿Qué está haciendo el gobierno salvadoreño?

Recientemente circularon imágenes donde reclusos salvadoreños:

  • confeccionan ropa para escuelas y hospitales,
  • limpian playas y zonas públicas.

El gobierno presentó esto como trabajo útil, orientado a la reinserción y al ahorro de recursos para el Estado.


Seguridad y trabajo penitenciario: dos caras de un mismo modelo

Desde la llegada de Bukele:

✔ El Salvador pasó de tener 60 homicidios por cada 100 mil habitantes a menos de 3, según datos oficiales.
✔ Se construyó el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), una mega cárcel para 40 mil reclusos.

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Este modelo ha sido aplaudido por parte de la población, pero cuestionado por Naciones Unidas, Amnistía Internacional y Human Rights Watch, quienes denuncian detenciones arbitrarias y condiciones de reclusión extremas.


Trabajo carcelario: ¿Rehabilitación o explotación?

El tema abre dos posturas claras:

A favor:

  • reduce ocio carcelario,
  • genera disciplina y oficio,
  • ahorra presupuesto estatal,
  • puede apoyar a la comunidad,
  • facilita la reinserción laboral.

En contra:

  • puede ser trabajo forzado,
  • no siempre se paga,
  • existe riesgo de abuso estatal,
  • se vuelve propaganda política.

La clave está en si es voluntario o obligatorio, y si el preso recibe retribución o reducción de pena.


México frente al espejo

México tiene más de 200 mil personas privadas de libertad, de las cuales cerca del 40% no tiene sentencia.
La mayoría de cárceles:

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  • están saturadas,
  • no ofrecen rehabilitación,
  • no tienen talleres productivos,
  • reproducen violencia y crimen interno.

El caso salvadoreño obliga a preguntarnos:

¿Queremos cárceles que castiguen, o cárceles que transformen?


Conclusión

El programa de trabajo carcelario de El Salvador se convirtió en un símbolo internacional: admirado por unos, cuestionado por otros.

Más allá del fanatismo político, el debate real es sobre cómo rehabilitar, cómo reintegrar y cómo proteger derechos, sin olvidar a las víctimas del delito.

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