Nacional
Asesinan a Mary Patiño, activista y rescatista de animales en Sinaloa; su crimen exhibe el colapso del Estado
Culiacán, Sinaloa | 9 de mayo de 2025
El asesinato de María Dolores Patiño Moreno, conocida como Mary Patiño, activista con más de 20 años dedicados al rescate animal, ha conmocionado a la sociedad sinaloense y al país. Su secuestro y posterior ejecución a manos de un grupo armado revelan no solo el nivel de descomposición social, sino el absoluto abandono de las autoridades ante el dominio del crimen organizado en la región.
Mary fue levantada el viernes por sujetos armados en Culiacán. Horas después, su cuerpo fue arrojado en la vía pública: tenía las manos atadas, señales de tortura, la cabeza cubierta y múltiples impactos de bala. Testigos presenciales relataron que los agresores actuaron con total impunidad, sin temor a la ley ni a la autoridad.
Fundadora de TRAC Sinaloa y del refugio Huellitas de la Calle, Patiño era reconocida por sus campañas de esterilización, su lucha contra el maltrato animal y su activismo comunitario. Su hija denunció la desaparición en redes sociales, asegurando que Mary no tenía vínculos con actividades delictivas, y pidió apoyo ciudadano para encontrarla.
Este crimen no es aislado. Desde septiembre de 2024, más de 900 personas han sido asesinadas y al menos 1,200 han desaparecido en Sinaloa, en el contexto de una guerra interna entre facciones del Cártel de Sinaloa. La violencia ha escalado a niveles insoportables mientras el Estado permanece paralizado.
El gobernador Rubén Rocha Moya ha sido ampliamente criticado por su incapacidad —o complicidad— para contener el terror que azota al estado. Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum ha minimizado la gravedad de la crisis en Sinaloa, sin presentar una estrategia nacional efectiva que recupere el control territorial.
Culiacán, bajo la gestión del morenista Juan de Dios Gámez Mendívil, está hoy bajo el poder de los grupos criminales. El asesinato de Mary Patiño demuestra que ni siquiera quienes dedican su vida a proteger a los más vulnerables están a salvo. Su muerte es una herida abierta y una advertencia brutal: en Sinaloa, la impunidad ya es política de Estado.
