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El “niño gallina” de Fiji: la estremecedora historia de Sujit Kumar y las lecciones sobre abandono infantil
Fiyi, septiembre de 2025. — La historia de Sujit Kumar, conocido mundialmente como el “niño gallina”, es uno de los episodios más impactantes de abandono y maltrato infantil registrados en las últimas décadas. Su vida expone los efectos devastadores de la negligencia, pero también muestra cómo la intervención adecuada puede transformar el destino de una persona marcada por la exclusión.
Una infancia privada de humanidad
Sujit fue dejado en un gallinero a los dos años de edad. Durante aproximadamente seis años creció entre aves, imitando sus conductas: comía directamente del suelo, se desplazaba en cuclillas y producía sonidos semejantes a los de las gallinas. A los ocho años fue rescatado, pero su destino no mejoró: al no existir un espacio para niños con su condición, lo enviaron a un asilo de ancianos donde permaneció atado a una cama por más de dos décadas.
Enfermedad y vulnerabilidad
Además del abandono, Sujit padecía epilepsia, lo que agravó su situación y lo mantuvo en un estado de marginación durante gran parte de su vida. Sin apoyo profesional, sus posibilidades de adaptación eran prácticamente nulas, y su caso se convirtió en un ejemplo de la falta de recursos para atender a menores en situaciones extremas.
Una segunda oportunidad
El giro llegó cuando la empresaria australiana Elizabeth Clayton conoció su historia. Decidida a intervenir, lo trasladó a un centro de rehabilitación, donde recibió terapias de comunicación y apoyo psicológico. Aunque nunca desarrolló plenamente el lenguaje, aprendió a expresarse mediante gestos y alcanzó cierto grado de autonomía. Su vida pasó de ser un relato de sufrimiento a una experiencia de resiliencia y acompañamiento.
El trasfondo social
Más allá de lo insólito del caso, la historia de Sujit es un recordatorio de lo que significa crecer sin protección ni cuidado en los primeros años de vida. La falta de contacto humano durante la infancia crítica impide el desarrollo del lenguaje, de la socialización y de las habilidades básicas necesarias para la vida adulta.
Este caso evidencia la urgencia de fortalecer sistemas de protección a la infancia, garantizar atención temprana en salud mental y sensibilizar a las comunidades para detectar y denunciar el maltrato y abandono. Cada acción de prevención puede marcar la diferencia entre una vida truncada y una vida digna.
Una enseñanza para la sociedad
El “niño gallina” de Fiji deja una lección clara: aun en contextos de abandono extremo, la intervención, la empatía y el cuidado pueden devolver esperanza. Su historia no solo es un testimonio de supervivencia, también es un llamado a la acción para no permitir que menores vivan en condiciones de desamparo.
¿Estamos dispuestos como sociedad a asumir la responsabilidad de garantizar que ningún niño vuelva a ser víctima de abandono y a construir entornos seguros y protectores para la niñez?




