Arte & Cultura
Explosión de pirotecnia en Temascalcingo deja 10 muertos y 81 heridos; investigan almacenamiento
TEMASCALCINGO, Edomex.— El sonido de la pólvora formaba parte de la celebración. En cuestión de segundos dejó de ser fiesta y se convirtió en emergencia. Una explosión de material pirotécnico registrada la noche del sábado 5 de septiembre en Santa María Canchesdá dejó 10 personas muertas y 81 lesionadas, mientras autoridades investigan cómo ocurrió una de las tragedias más graves recientes asociadas con fuegos artificiales en el Estado de México.
La comunidad perteneciente al municipio de Temascalcingo celebraba las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Luz.
Familias provenientes de Santa María Canchesdá y comunidades cercanas se encontraban reunidas alrededor de la parroquia cuando se produjo la detonación.
Los primeros reportes difundidos durante la noche hablaban de nueve personas fallecidas y 24 lesionadas.
La cifra aumentó conforme cuerpos de emergencia localizaron víctimas y hospitales actualizaron sus registros.
Para este lunes 7 de septiembre, el balance utilizado por autoridades sanitarias y distintos medios nacionales se ubica en 10 muertos y 81 personas lesionadas.
El material pirotécnico estaba almacenado junto al templo
Uno de los principales puntos de la investigación se encuentra en el sitio donde ocurrió la detonación.
A diferencia de algunas versiones virales que señalan simplemente que “explotó un castillo”, los reportes más consistentes indican que el estallido se originó en material pirotécnico almacenado dentro de un espacio utilizado como bodega contiguo a la iglesia.
La explosión provocó el colapso de una construcción que funcionaba como baños y área de almacenamiento.
La onda expansiva proyectó fragmentos de concreto hacia ventanas, cortinas metálicas, puestos y juegos mecánicos instalados para la celebración.
La gente corrió entre fuego, humo y escombros
Videos difundidos desde aquella noche muestran segundos de caos.
Luces.
Explosiones.
Personas corriendo.
Chispas cayendo alrededor de los asistentes.
Después vino el humo.
Los primeros habitantes que reaccionaron comenzaron a auxiliar a heridos mientras llegaban los servicios de emergencia.
Protección Civil, bomberos, servicios médicos y policías estatales y municipales se desplegaron en la comunidad.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México aseguró posteriormente la zona para iniciar las diligencias destinadas a conocer el origen exacto de la explosión.
Dos menores entre las víctimas mortales
Entre las 10 personas fallecidas fueron reportados dos menores de edad, además de mujeres y hombres adultos.
Los lesionados presentaron distintos tipos de afectaciones.
Quemaduras.
Golpes.
Heridas provocadas por fragmentos.
Traumatismos derivados del colapso.
Dos sacerdotes también estuvieron entre las personas heridas, aunque fueron reportados fuera de peligro.
Cinco personas permanecían hospitalizadas este lunes
La situación médica ha evolucionado desde el fin de semana.
Muchas personas atendidas pudieron regresar posteriormente a sus hogares.
Sin embargo, este lunes cinco pacientes continuaban hospitalizados en el Hospital General de Atlacomulco.
De acuerdo con información disponible, dos adultos y un menor podrían recibir el alta médica durante la jornada.
Otra persona permanecía delicada y un paciente adicional continuaba recibiendo atención por quemaduras.
La cifra muestra que la emergencia no terminó cuando se apagó el fuego.
Para algunas familias apenas comenzó una recuperación que puede durar semanas o meses.
La Fiscalía investiga qué provocó la explosión
La causa exacta todavía no ha sido determinada públicamente.
La Fiscalía mexiquense mantiene una investigación para esclarecer:
cómo se inició la detonación;
qué cantidad de material se almacenaba;
si el lugar cumplía condiciones de seguridad;
si existían autorizaciones;
qué medidas preventivas estaban implementadas;
y quiénes podrían tener responsabilidades.
Hasta que concluya esa investigación, no corresponde atribuir negligencia específica a personas, parroquias, organizadores o autoridades.
Pero las preguntas son inevitables.
Almacenar pirotecnia no es un detalle menor
CENAPRED lleva años advirtiendo que la pirotecnia es especialmente peligrosa cuando se concentra en espacios cerrados.
La pólvora y otros compuestos utilizados en estos productos pueden reaccionar ante:
flamas;
fuentes de calor;
chispas;
fricción;
e incluso determinadas condiciones de electricidad estática.
Cuando una cantidad importante de material detona dentro de una construcción, el peligro no proviene únicamente del fuego.
También aparece el efecto de la onda expansiva.
Muros.
Techos.
Vidrios.
Fragmentos de concreto.
Objetos cercanos.
Todo puede transformarse en proyectil.
CENAPRED había emitido recomendaciones apenas días antes
Existe una coincidencia particularmente dura.
El 27 de agosto de 2026, poco más de una semana antes de la tragedia, CENAPRED publicó recomendaciones específicas para fiestas patronales con pirotecnia.
El organismo señaló que las comunidades deben notificar a Protección Civil para definir:
la zona donde se realizará la quema;
rutas de acceso;
espacios de seguridad;
coordinación con bomberos;
y presencia de cuerpos de seguridad.
También recomienda mantener distancias respecto de morteros, cohetones, castillos y otras estructuras pirotécnicas.
El objetivo no es eliminar automáticamente la tradición.
Es reducir la posibilidad de una tragedia.
México ya ha vivido esto antes
Santa María Canchesdá no es el primer nombre que queda asociado con una explosión de pirotecnia.
Uno de los antecedentes más graves ocurrió en Tultepec, Estado de México, el 20 de diciembre de 2016.
Ese día una serie de explosiones destruyó el mercado de San Pablito.
El saldo final documentado por CENAPRED fue de:
46 personas fallecidas.
Más de 80 lesionadas.
300 puestos destruidos.
Años después, la institución reconocía que ni siquiera había podido establecerse con certeza el origen exacto de aquella explosión.
72 explosiones en cinco años en el Estado de México
El problema tampoco se limita a grandes accidentes aislados.
Datos de la Coordinación General de Protección Civil del Estado de México citados en una revisión reciente muestran que entre enero de 2020 y octubre de 2025 se atendieron 72 explosiones relacionadas con talleres y polvorines.
Esos incidentes dejaron:
45 personas fallecidas.
90 lesionadas.
Y permitieron detectar 41 establecimientos clandestinos.
La tragedia de Temascalcingo se suma ahora a ese historial.
Tradición contra seguridad es una falsa elección
La pirotecnia forma parte de cientos de fiestas patronales mexicanas.
Para muchas comunidades representa:
identidad;
devoción;
oficio;
economía;
y continuidad cultural.
Por eso la discusión no tiene que simplificarse como:
“prohibir toda la pirotecnia”.
Tampoco como:
“es tradición y siempre se ha hecho”.
Ambas posiciones evitan el verdadero problema.
La pregunta es:
¿cómo conservar una tradición sin aceptar como normal que periódicamente termine en muertos y heridos?
Regulación, no improvisación
Una política preventiva tendría que incluir:
almacenamiento seguro;
permisos verificables;
separación entre pólvora y multitudes;
control de cantidades;
responsables identificados;
personal capacitado;
rutas de evacuación;
servicios médicos cercanos;
bomberos;
y vigilancia de Protección Civil.
Porque en un evento masivo, un error pequeño puede multiplicarse rápidamente.
Septiembre aumenta el riesgo de exposición
El accidente ocurre además en uno de los meses con mayor uso de pirotecnia en México.
Fiestas patrias.
Procesiones.
Festejos patronales.
Ferias.
Celebraciones comunitarias.
Durante septiembre aumenta el número de eventos donde pólvora y multitudes coinciden.
Eso vuelve el caso de Temascalcingo especialmente relevante para otros municipios.
¿Qué significa para Puebla y Atlixco?
Puebla tiene una fuerte tradición religiosa y comunitaria asociada con pirotecnia.
Atlixco, sus barrios y juntas auxiliares también utilizan con frecuencia:
castillos;
toritos;
cohetes;
bombas;
y otros artificios.
La tragedia de Santa María Canchesdá debería servir como advertencia.
No para cancelar celebraciones.
Sí para revisar si:
los permisos están vigentes;
la pólvora se almacena lejos de viviendas y personas;
las distancias son suficientes;
hay presencia de Protección Civil;
y existe capacidad de respuesta inmediata.
El riesgo no termina cuando comienza la quema
Existe además una percepción equivocada:
que el peligro aparece únicamente cuando se encienden los cohetes.
No.
El almacenamiento puede ser incluso más peligroso.
CENAPRED recomienda evitar guardar pirotecnia en espacios residenciales y advierte que concentrarla en sitios inadecuados puede generar explosiones de gran magnitud.
En Temascalcingo, justamente el sitio de almacenamiento está ahora bajo investigación.
Una comunidad que pasó de fiesta a duelo
Santa María Canchesdá comenzó el fin de semana preparándose para una celebración religiosa.
Horas después llegaron:
ambulancias;
policías;
bomberos;
peritos;
hospitales;
funerales.
Es quizá el contraste más brutal de esta historia.
Una tradición creada para reunir a la comunidad terminó dejando familias incompletas.
La responsabilidad comienza después de la tragedia
Las investigaciones deberán determinar responsabilidades concretas.
Pero el aprendizaje no puede quedar únicamente en una carpeta ministerial.
Después de cada explosión existe una ventana breve de atención pública.
Luego llega otra noticia.
Otra celebración.
Otro castillo.
Y el riesgo vuelve a normalizarse.
Esa repetición es precisamente lo que debería romperse.
No basta con decir que fue “un accidente”
La palabra accidente puede transmitir la idea de algo inevitable.
Pero los riesgos asociados con pirotecnia son conocidos.
Por eso existen:
protocolos;
permisos;
reglas;
distancias;
supervisión;
y autoridades de Protección Civil.
La investigación deberá establecer si todo ello funcionó en Santa María Canchesdá.
Diez muertos no son una estadística
Detrás del saldo quedan nombres, familias y una comunidad entera en duelo.
También quedan 81 personas que requirieron atención médica.
Y una pregunta que México ya se ha hecho demasiadas veces después de explosiones similares:
¿qué tenía que haberse hecho diferente antes de que alguien encendiera la primera mecha?
Esa es quizá la conversación que debería sobrevivir cuando las imágenes dejen de circular.
final
La explosión de Santa María Canchesdá deja al menos 10 personas fallecidas y 81 lesionadas. La Fiscalía investiga ahora las causas y las condiciones en las que se almacenaba el material pirotécnico.
La tradición y la seguridad no deberían ser incompatibles.
¿Crees que México necesita controles más estrictos para almacenar y utilizar pirotecnia durante fiestas patronales?
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