Ciencia & Tecnología
Más de medio siglo sin un caso humano transmitido por perros
Una enfermedad prácticamente mortal cuando aparecen sus síntomas dejó de cobrar vidas humanas por transmisión canina en Chile hace más de cinco décadas.
Ahora ese esfuerzo recibió reconocimiento internacional.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) validó oficialmente a Chile como el primer país de América del Sur en eliminar la rabia humana transmitida por perros como problema de salud pública.
El anuncio fue realizado el 14 de septiembre de 2026 por la Organización Panamericana de la Salud y la OMS.
El reconocimiento es resultado de décadas de políticas sanitarias que combinaron vacunación animal, vigilancia epidemiológica, diagnóstico, educación y atención inmediata a personas potencialmente expuestas.
El último caso ocurrió en 1972
La fecha permite dimensionar el logro.
El último caso confirmado de rabia humana transmitida por un perro con variante canina en Chile ocurrió en 1972, en la ciudad de Chillán.
Desde entonces no se ha registrado otro caso humano causado por esa variante.
Sin embargo, la ausencia de casos no provocó que las autoridades consideraran desaparecido el problema.
Ocurrió lo contrario.
Chile mantuvo durante décadas una política preventiva.
Vacunar perros fue una de las claves
La vacunación masiva de perros constituye una de las herramientas más eficaces para evitar que la rabia llegue a los seres humanos.
La lógica es sencilla:
si se interrumpe la circulación del virus entre perros, también se corta una de las principales vías de transmisión hacia las personas.
Chile desarrolló campañas masivas de vacunación, incluidas jornadas puerta a puerta, además de medidas para el manejo de la población canina y programas de sensibilización comunitaria.
La estrategia produjo resultados progresivos.
A comienzos de la década de 1990, el país consiguió interrumpir la circulación de las variantes caninas del virus entre perros.
Perros y gatos continúan siendo vacunados
El trabajo no terminó cuando desaparecieron los casos.
Chile mantuvo activo su Programa Nacional de Prevención y Control de la Rabia.
El programa contempla campañas masivas y gratuitas de vacunación de perros y gatos, vigilancia epidemiológica, fortalecimiento del diagnóstico de laboratorio, monitoreo de la circulación del virus entre animales y acceso a atención para personas potencialmente expuestas.
Esta continuidad es precisamente una de las razones por las que la OMS pudo validar al país.
No basta con demostrar que actualmente no existen muertes humanas provocadas por perros.
También es necesario demostrar que existen mecanismos suficientes para evitar que la transmisión vuelva a establecerse.
¿Chile está completamente libre de rabia?
No.
Ésta es una diferencia fundamental para comunicar correctamente la noticia.
La OMS no declaró que el virus de la rabia haya desaparecido completamente de Chile.
El reconocimiento se refiere específicamente a la eliminación de la rabia humana transmitida por perros como problema de salud pública.
El virus continúa circulando en fauna silvestre.
Actualmente, el principal reservorio en Chile son los murciélagos.
Por ello, la vigilancia epidemiológica sigue siendo indispensable.
Una enfermedad prácticamente mortal cuando aparecen los síntomas
La importancia del logro se comprende mejor al observar qué ocurre cuando una persona desarrolla rabia.
Se trata de una enfermedad viral zoonótica que afecta al sistema nervioso central.
Puede transmitirse cuando la saliva de un animal infectado entra al organismo mediante una mordedura, arañazo o contacto directo con mucosas o heridas abiertas.
Una vez que aparecen los síntomas clínicos, la enfermedad es prácticamente 100% mortal.
Sin embargo, existe una diferencia extraordinaria:
la rabia es prevenible.
¿Qué debe hacerse después de una mordedura sospechosa?
La rapidez es fundamental.
La OMS recomienda lavar minuciosamente la herida y buscar atención médica inmediata después de una mordedura o arañazo de un animal potencialmente infectado.
La profilaxis posexposición puede incluir vacunación contra la rabia y, dependiendo del tipo de exposición, inmunoglobulina antirrábica.
Cuando se administra correctamente y a tiempo, esta atención es casi completamente efectiva para prevenir una muerte por rabia.
Por eso nunca debe esperarse a que aparezcan síntomas.
La rabia todavía mata a miles de personas
El logro chileno contrasta con la situación mundial.
La OMS estima que aproximadamente 59 mil personas mueren cada año por rabia, principalmente en regiones de Asia y África.
Los perros están relacionados con aproximadamente el 99% de los casos humanos.
Además, los niños representan una proporción importante de las víctimas.
Esto convierte la vacunación canina no únicamente en una política de bienestar animal, sino en una intervención directa de salud pública.
Chile se convierte en el primero de Sudamérica
Con la validación de 2026, Chile se convirtió en el primer país sudamericano reconocido oficialmente por la OMS por alcanzar este objetivo.
También pasó a ser el tercer país del mundo en obtener esta validación, después de México y Bután.
La comparación con México resulta especialmente relevante.
Nuestro país fue pionero mundial en alcanzar esta certificación, demostrando que América Latina cuenta con experiencias exitosas que pueden servir como referencia internacional.
Más de 50 años de prevención
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, felicitó a Chile y destacó que el reconocimiento demuestra el impacto que puede generar una inversión sostenida en salud pública.
Y probablemente ésa sea la principal enseñanza.
Chile no consiguió este resultado mediante una campaña aislada.
Fueron décadas.
Vacunas.
Vigilancia.
Laboratorios.
Personal sanitario.
Educación.
Atención posexposición.
Y coordinación entre salud humana, salud animal y medio ambiente mediante el enfoque conocido como Una Salud.
Una lección también para México
Que un país elimine la transmisión humana asociada a perros no significa que pueda dejar de vacunar.
Precisamente ocurre lo contrario.
Mantener el resultado depende de continuar previniendo.
Para México, Puebla y municipios como Atlixco, el reconocimiento a Chile recuerda por qué las campañas de vacunación antirrábica siguen siendo necesarias incluso cuando muchas personas ya no perciben a la rabia como una amenaza cotidiana.
Una enfermedad puede desaparecer de la memoria colectiva.
El virus no necesariamente desaparece de la naturaleza.
Por eso el éxito sanitario no consiste únicamente en alcanzar cero casos.
Consiste también en construir un sistema capaz de mantenerlos en cero.
El reconocimiento a Chile demuestra que la vacunación animal sostenida puede terminar protegiendo directamente la vida humana. La prevención sigue siendo indispensable aun cuando una enfermedad parece haber desaparecido.
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