Arte & Cultura
Un vendedor fue grabado pintando flores con aerosol amarillo durante la fiebre del 21 de septiembre. Al mismo tiempo, una reflexión de Isra Solís abrió el debate sobre amor, regalos y presión social en internet.
Flores amarillas: vendedor las pinta con aerosol y surge debate sobre la presión de regalarlas
El 21 de septiembre volvió a llenar las redes sociales de flores amarillas, fotografías de parejas y videos de entregas sorpresa. Pero entre miles de publicaciones románticas apareció una escena completamente diferente: un vendedor fue grabado utilizando pintura en aerosol para convertir flores de otro color en amarillas y aprovechar la elevada demanda de la fecha.
El video rápidamente se volvió viral y provocó reacciones divididas.
En las imágenes puede observarse al comerciante sosteniendo un aerosol mientras aplica el color directamente sobre varios ramos.
Una cobertura publicada por Infobae México situó el episodio en el Estado de México, aunque otras publicaciones que retomaron el mismo material señalaron que no habían podido establecer con certeza dónde y cuándo fue grabado originalmente.
La escena generó bromas, críticas e incluso comentarios de personas asegurando que teñir flores es algo habitual.
Sin embargo, existe una precisión necesaria: los comentarios de usuarios en redes no permiten establecer que pintar rosas con aerosol sea una práctica generalizada entre los floristas.
Lo que sí está documentado es el enorme interés comercial que genera actualmente la tendencia.
Flores amarillas disparan la demanda cada septiembre
La fiebre amarilla ya tiene efectos visibles fuera de internet.
Este 21 de septiembre diferentes ciudades mexicanas registraron una elevada presencia de estos arreglos en puestos y florerías.
En Tijuana, por ejemplo, algunos comerciantes reportaron incrementos de hasta 50% en sus ventas relacionados con la demanda de flores amarillas. Se trata de testimonios de negocios locales y no de una medición nacional del sector.
En Puebla también fue visible.
Durante el lunes 21 de septiembre, estudiantes, parejas y familias fueron observados portando ramos amarillos, mientras vendedores aprovecharon el interés generado por la fecha.
Pero, ¿cómo consiguió una flor convertirse en una especie de requisito romántico de septiembre?
Todo comenzó con ‘Floricienta’
La costumbre es mucho más reciente de lo que podría parecer.
Su origen está estrechamente relacionado con Floricienta, la producción juvenil argentina estrenada en 2004.
Dentro de la historia, la canción “Flores Amarillas” estaba relacionada con el deseo romántico de la protagonista de recibir este tipo de flores.
La referencia permaneció durante años entre quienes conocieron la producción, hasta que plataformas como TikTok e Instagram comenzaron a recuperarla.
El resultado fue una nueva tendencia: regalar flores amarillas alrededor del 21 de septiembre.
La fecha también tiene una explicación geográfica.
Argentina se encuentra en el hemisferio sur y septiembre coincide con la llegada de la primavera. México, en cambio, se encuentra en el hemisferio norte y durante estas fechas comienza el otoño.
A pesar de ello, la tendencia cruzó fronteras y México adoptó el 21 de septiembre como uno de los días asociados con estos regalos.
No es una celebración oficial ni una antigua tradición mexicana: es fundamentalmente un fenómeno de cultura popular amplificado por las redes sociales.
¿Regalo romántico o presión de las redes sociales?
Precisamente esa popularidad abrió otra conversación.
El creador de contenido Isra Solís publicó una reflexión sobre la manera en que las tendencias pueden transformar las relaciones en espacios de comparación.
En el material compartido, Solís plantea que actualmente el amor puede mezclarse con marketing, presión social y competencia digital bajo una lógica de:
“a mí sí me dieron, a mí no me dieron”.
El creador cuestiona particularmente la idea de medir una relación a partir de si una persona recibió o no un regalo determinado.
Su planteamiento puede resumirse en dos ideas: una mujer no tiene menos valor por no recibir flores amarillas y un hombre no se convierte automáticamente en una buena pareja simplemente por regalarlas.
También sostiene que nadie debería sentirse obligado a comprar un detalle únicamente porque las redes sociales establecieron que debe hacerlo en una fecha determinada.
La declaración constituye la opinión del creador de contenido y no una conclusión científica sobre las relaciones de pareja.
Pero plantea una pregunta relevante sobre el comportamiento contemporáneo en redes.
Cuando el regalo también se convierte en contenido
Antes de TikTok o Instagram, un ramo podía permanecer fundamentalmente dentro de la relación entre quien lo entregaba y quien lo recibía.
Actualmente, el regalo también puede convertirse en contenido.
Fotografías, historias, videos y publicaciones permiten observar qué recibió cada persona y comparar inmediatamente experiencias.
Así, una tendencia originalmente asociada con una canción puede adquirir una segunda dimensión: la expectativa pública de participar en ella.
Eso no significa que quienes regalan flores lo hagan obligados ni que las publicaciones románticas sean necesariamente una competencia.
Para muchas personas simplemente representan una oportunidad de expresar cariño, amistad o afecto.
De hecho, la práctica ya no está limitada exclusivamente a parejas. Padres, hijos, amigos y familiares también participan en ella.
El debate aparece cuando el detalle deja de entenderse como una elección y comienza a percibirse como una prueba de amor que debe mostrarse públicamente.
El vendedor con aerosol termina retratando el fenómeno
En ese contexto, el video del vendedor adquiere otra lectura.
Frente a una demanda repentina de flores de un color específico, encontró una solución inmediata: hacerlas amarillas.
El momento provocó comentarios de usuarios que celebraron su capacidad para buscar una venta adicional, mientras otros cuestionaron que el consumidor pudiera creer que estaba comprando flores naturalmente amarillas.
No existe información suficiente para saber si los clientes fueron informados previamente de que las flores habían sido coloreadas.
Por ello, tampoco puede afirmarse a partir del video que existiera un engaño comercial.
La escena, sin embargo, resume de manera peculiar el tamaño que ha alcanzado la tendencia.
Una canción de una telenovela argentina estrenada hace más de dos décadas pasó a TikTok, llegó a México, provocó filas y mayores ventas en algunas florerías y terminó incluso produciendo imágenes de comerciantes improvisando para tener suficientes flores del color solicitado.
Mientras tanto, la reflexión de Isra Solís abre la otra cara de la conversación: ¿hasta qué punto participamos en estas tendencias porque queremos hacerlo y hasta qué punto sentimos que debemos hacerlo porque todos los demás lo están publicando?
Las flores pueden ser un detalle.
Las redes pueden convertirlas en tendencia.
Pero el significado que tengan dentro de cada relación seguirá dependiendo de quienes forman parte de ella.
final
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