Nacional
Peña Nieto reaparece en boda en Italia junto a empresario ligado al caso Pegasus
Enrique Peña Nieto volvió a colocarse bajo los reflectores internacionales después de aparecer como invitado en una exclusiva boda celebrada en Portofino, Italia. Lo que inicialmente parecía una aparición social del expresidente mexicano adquirió relevancia política cuando en las mismas imágenes fue identificado Avishai Neriah, empresario israelí vinculado en investigaciones periodísticas con la comercialización del software de espionaje Pegasus y con presuntos negocios durante el sexenio priista.
La ceremonia correspondió al matrimonio del cantante israelí Omer Adam y Sacha Israelovich, celebrado el 26 de agosto de 2026 en una propiedad privada de Portofino.
Videos del evento comenzaron a circular días después en redes sociales.
En uno de ellos aparece Peña Nieto vestido de traje negro, situado entre los asistentes durante la presentación del cantante jasídico Motty Steinmetz y portando una kipá, prenda ritual utilizada tradicionalmente por hombres judíos.
La presencia del exmandatario no habría provocado una polémica relevante por sí misma.
Lo que llamó la atención fue quién estaba cerca.
¿Quién es Avishai Neriah?
Avishai Neriah es un empresario israelí cuyo nombre ha aparecido en investigaciones relacionadas con negocios tecnológicos y de seguridad desarrollados en México.
Diversos medios mexicanos retomaron investigaciones publicadas previamente por el diario israelí The Marker, que vinculaban a Neriah con la comercialización de Pegasus, el controvertido software desarrollado por NSO Group.
El programa permite obtener acceso extremadamente amplio a teléfonos móviles y ha sido utilizado por gobiernos y agencias de seguridad en distintas partes del mundo.
En México adquirió notoriedad después de que investigaciones periodísticas documentaran intentos de infección dirigidos contra periodistas, defensores de derechos humanos y otras figuras públicas.
Los presuntos 25 millones de dólares
La controversia alrededor de Neriah y Peña Nieto se intensificó en 2025.
Según información publicada por The Marker, documentos procedentes de una disputa privada entre empresarios israelíes habrían revelado que Avishai Neriah y Uri Ansbacher destinaron conjuntamente alrededor de 25 millones de dólares en operaciones destinadas a conseguir contratos con el gobierno mexicano.
Las publicaciones utilizaron expresiones como “inversión” o presuntos pagos relacionados con la obtención de contratos.
El periodo señalado coincide con la administración de Enrique Peña Nieto, quien gobernó México entre 2012 y 2018.
Entre las operaciones mencionadas en esas investigaciones aparece la comercialización de tecnología de espionaje.
¿Significa esto que Peña Nieto recibió un soborno?
No puede afirmarse de esa manera como un hecho judicialmente demostrado.
Las publicaciones se basan en investigaciones periodísticas y documentos privados surgidos de disputas empresariales.
La Jornada, Expansión y otros medios han retomado esos señalamientos, pero hasta ahora la existencia de una investigación periodística no equivale a una sentencia judicial contra Peña Nieto.
Por esa razón, expresiones como “Peña Nieto recibió 25 millones de dólares” deben manejarse siempre como alegaciones atribuidas a las fuentes que las documentaron.
Uri Ansbacher también habría estado presente
Algunos reportes sobre la boda señalan que Uri Ansbacher, mencionado junto a Neriah en las investigaciones israelíes, también habría participado en el evento.
Su presencia añade otra dimensión al episodio porque ambos empresarios han sido mencionados juntos en documentos relacionados con negocios en México.
Sin embargo, las imágenes y reportes disponibles no permiten concluir únicamente por su asistencia a la boda que actualmente exista una operación empresarial conjunta con Peña Nieto.
Lo verificable es que coincidieron en un mismo evento social.
¿Qué fue Pegasus?
Pegasus es un sofisticado programa de espionaje creado por la empresa israelí NSO Group.
Su funcionamiento permite acceder a teléfonos móviles y obtener información que puede incluir mensajes, llamadas, archivos, ubicación e incluso activar determinadas funciones del dispositivo.
La empresa ha sostenido históricamente que la tecnología está destinada a gobiernos y agencias de seguridad para combatir terrorismo y delincuencia.
Pero su utilización contra periodistas, activistas y opositores provocó investigaciones internacionales y cuestionamientos sobre derechos humanos.
Pegasus en México durante el sexenio de Peña Nieto
México se convirtió en uno de los países más mencionados dentro del escándalo mundial de Pegasus.
Diversas instituciones mexicanas adquirieron herramientas de vigilancia durante los años en que Peña Nieto ocupó la Presidencia.
Posteriormente, investigaciones de organizaciones y medios revelaron que teléfonos asociados con periodistas, activistas y defensores de derechos humanos fueron seleccionados o atacados con enlaces relacionados con el software.
El caso abrió un debate profundo sobre vigilancia ilegal, privacidad, libertad de expresión y abuso de tecnologías diseñadas originalmente para combatir delitos graves.
¿Por qué importa una boda privada?
En principio, un expresidente tiene derecho a desarrollar su vida privada y asistir a cualquier celebración.
Sin embargo, la relevancia periodística surge cuando el evento permite documentar nuevamente una relación social o cercanía entre un antiguo jefe de Estado y empresarios cuyos nombres aparecen en investigaciones relacionadas con negocios realizados durante su gobierno.
La imagen no demuestra por sí misma corrupción.
Pero sí permite formular preguntas legítimas.
¿Por qué mantiene contacto con empresarios que participaron en negocios vinculados con su administración?
¿Qué tipo de relación mantienen actualmente?
¿Los vínculos comenzaron antes, durante o después de su gobierno?
Esas preguntas requieren documentación, no especulación.
No existe evidencia para llamarlo “infiltrado”
Las redes sociales rápidamente llevaron el episodio hacia interpretaciones más extremas.
Algunas publicaciones calificaron a Peña Nieto como “infiltrado” o insinuaron que su asistencia a una boda judía demostraría algún tipo de lealtad política o religiosa.
Ese razonamiento no tiene sustento.
Participar en una ceremonia judía o portar una kipá como gesto de respeto a los anfitriones no demuestra afiliación religiosa, política ni participación en una conspiración.
El dato periodísticamente relevante no es la religión del evento.
Es la coincidencia documentada con empresarios previamente vinculados en investigaciones sobre contratos y Pegasus.
De la vida privada a una vieja controversia nacional
Peña Nieto ha mantenido un perfil relativamente bajo desde que dejó la Presidencia en diciembre de 2018.
Sus apariciones públicas suelen ocurrir fuera de México y rápidamente generan atención por el contraste con los años en que encabezó el gobierno federal.
Esta vez, la imagen adquirió una dimensión distinta.
No porque llevara una kipá.
No porque asistiera a la boda de una celebridad israelí.
Sino porque un antiguo escándalo relacionado con espionaje y contratos gubernamentales volvió a aparecer, literalmente, a pocos metros de él.
La coincidencia no prueba delitos.
Pero sí recuerda que algunas de las preguntas sobre Pegasus y las relaciones comerciales desarrolladas durante su administración continúan teniendo relevancia pública años después de que abandonó Los Pinos.
final
La presencia en una boda no demuestra un delito, pero las relaciones entre exfuncionarios y empresarios que hicieron negocios con sus gobiernos sí son asuntos de interés público.
¿Crees que los expresidentes deberían transparentar sus relaciones comerciales y empresariales después de abandonar el cargo?
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