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Arte & Cultura

Atlixco reunirá ulama, combate mexihka y freestyle en Guerra Florida 2026

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ATLIXCO, Pue.— Una pelota de caucho de varios kilos puede viajar de una cadera a otra mientras, metros más allá, dos jóvenes intentan derrotarse con palabras improvisadas sobre una pista musical. Puede parecer una combinación improbable, pero precisamente esa será la apuesta de Atlixco los días 19 y 20 de septiembre: hacer que siglos de cultura mexicana convivan dentro de un mismo espacio.

La segunda edición de Guerra Florida Xochitl y Yaoyotl, Encuentro de Cultura, Deporte e Identidad Mexihka, reunirá practicantes de ulama de cadera, participantes de Yaoyohtli y competidores de freestyle.

El objetivo es combinar preservación cultural, deporte y nuevas expresiones juveniles.

El encuentro contará con representantes provenientes de Chignahuapan, Tepeaca, Cholula, Atlixco y Puebla, además de una delegación de Veracruz y la posible participación del Estado de México.

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La organización cuenta con respaldo de agrupaciones relacionadas con la práctica del ulama, entre ellas ULAMA Puebla y la Federación Mexicana de Ulama de Cadera, de acuerdo con la información proporcionada por los organizadores.

¿Por qué traer el juego de pelota a Atlixco?

Porque hablar del juego de pelota en Puebla no significa hablar únicamente del pasado.

El estado posee uno de los sitios arqueológicos más importantes para comprender esta práctica.

La Zona Arqueológica de Cantona, en el noreste poblano, registra actualmente 27 canchas, la mayor cantidad documentada hasta ahora en una ciudad mesoamericana.

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La cifra ayuda a dimensionar el papel que la actividad tuvo para determinadas sociedades prehispánicas.

El INAH señala que Cantona llegó a extenderse aproximadamente 14 kilómetros cuadrados y alcanzó en su apogeo unas 7 mil 500 unidades habitacionales y alrededor de 90 mil habitantes.

No era una pequeña comunidad ceremonial.

Fue una gran ciudad.

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Y dentro de ella, el juego de pelota ocupó una presencia arquitectónica extraordinaria.

Cuando la pelota representaba algo más que un marcador

En las sociedades contemporáneas, un deporte puede reunir miles de personas alrededor de una cancha.

Algo parecido ocurría en Mesoamérica, aunque el significado iba mucho más allá del entretenimiento.

El INAH explica que el juego de pelota formaba parte de las grandes celebraciones del México antiguo y estaba vinculado con ideas religiosas y cosmológicas.

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En algunos contextos, la pelota podía representar simbólicamente al Sol y su movimiento sobre la cancha asociarse con el recorrido que permitía la continuidad del tiempo y de la vida.

Sin embargo, no existió una sola modalidad universal.

Las reglas, dimensiones de las canchas, maneras de golpear la pelota y significados variaron entre regiones y periodos históricos.

Entonces, ¿qué es el ulama?

El ulama es una de las prácticas contemporáneas relacionadas con ese amplio legado.

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El INAH lo reconoce entre las expresiones culturales derivadas del juego de pelota que todavía mantienen presencia en México.

En la modalidad de cadera, los jugadores utilizan esa parte del cuerpo para golpear una pelota de caucho y mantenerla dentro del campo de juego.

El esfuerzo físico es considerable.

La pelota puede alcanzar varios kilogramos de peso y el contacto repetido obliga a los jugadores a utilizar protecciones alrededor de la cintura y otras partes del cuerpo.

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El objetivo general consiste en responder el envío contrario y evitar perder la jugada según las reglas establecidas para la modalidad.

Atlixco recibirá equipos de diferentes regiones

El torneo anunciado para septiembre reunirá representativos de varios municipios poblanos donde se ha impulsado nuevamente esta práctica.

Entre ellos aparecen Chignahuapan, Tepeaca, Cholula, Puebla y Atlixco.

También participará Veracruz, mientras la presencia de un equipo del Estado de México continuaba pendiente de confirmación al momento de difundirse la convocatoria.

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El encuentro servirá además como una etapa de preparación rumbo al Nacional de Ulama de Cadera previsto para noviembre en Cantona.

La conexión resulta particularmente simbólica:

los deportistas que competirán primero en Atlixco terminarán proyectándose hacia una de las ciudades prehispánicas más estrechamente vinculadas con el juego de pelota.

Un campeón de kickboxing también jugará ulama

Entre los participantes estará Marco Antonio Figueroa Ruiz, seleccionado nacional de kickboxing y campeón panamericano.

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Además de competir en esa disciplina, practica ulama y tiene previsto viajar a Italia para participar en el Campeonato Mundial de Kickboxing, según información de los organizadores.

Su presencia ayuda a ejemplificar uno de los objetivos del encuentro:

que las prácticas relacionadas con la tradición mesoamericana puedan convivir con disciplinas deportivas modernas.

No como mundos enfrentados.

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Sino como experiencias compatibles dentro de una misma generación.

Yaoyohtli: recuperar imaginarios guerreros

El programa incluirá también Yaoyohtli, una disciplina contemporánea que busca recuperar técnicas, símbolos y conceptos vinculados con tradiciones marciales mexihkas.

Aquí conviene establecer una precisión histórica.

Las prácticas actuales de este tipo representan ejercicios modernos de recuperación y reconstrucción cultural.

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No existe una línea documental que permita afirmar automáticamente que cada técnica practicada hoy sea idéntica a la utilizada hace cinco siglos.

Su valor se encuentra precisamente en la reinterpretación:

jóvenes contemporáneos intentando acercarse corporalmente a elementos del pasado.

Y de pronto aparece el rap

Si hasta aquí el encuentro parece centrado completamente en las tradiciones antiguas, el programa da un giro.

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También habrá batallas de freestyle.

Dos personas frente a frente.

Una base musical.

Rimas improvisadas.

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Ingenio.

Métrica.

Respuesta inmediata.

Quien domina el lenguaje intenta dominar el enfrentamiento.

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A primera vista, el freestyle y el juego de pelota parecen no tener nada en común.

Pero observados con atención aparecen paralelismos.

Dos lados compiten.

Existe un espacio delimitado.

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El público observa.

Hay reglas.

La técnica importa.

La respuesta debe ser rápida.

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Y no existe margen para repetir exactamente lo que se hizo antes.

En un caso el cuerpo responde a la trayectoria de una pelota.

En el otro, la mente responde a las palabras de un rival.

Preservar no siempre significa congelar

La combinación puede despertar críticas entre quienes consideran que una tradición debe presentarse únicamente dentro de un contexto histórico.

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Sin embargo, uno de los principales retos del patrimonio cultural es precisamente evitar que desaparezca de la vida cotidiana.

Una práctica puede sobrevivir dentro de un museo.

Pero también puede hacerlo dentro de una cancha.

Puede estudiarse en libros.

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Pero también aprenderse físicamente.

Y puede acercarse a públicos que probablemente nunca acudirían a un evento exclusivamente arqueológico.

El freestyle funciona aquí como puente.

No pretende convertirse en tradición prehispánica.

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Simplemente comparte escenario con ella.

Septiembre convierte a Atlixco en una mezcla de identidades

El encuentro llega además durante uno de los meses culturalmente más intensos para Atlixco.

Septiembre concentra celebraciones patrias, actividades cívicas y eventos asociados con expresiones identitarias del municipio.

La realización de Guerra Florida amplía esa agenda hacia otra dimensión:

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la relación entre las comunidades contemporáneas y el pasado mesoamericano.

Y ahí surge una pregunta interesante.

¿Qué significa realmente preservar una tradición?

¿Conservarla exactamente como creemos que existió?

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¿Estudiarla?

¿Practicarla?

¿Transformarla?

¿Presentarla frente a nuevos públicos?

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Probablemente la respuesta incluya un poco de todo.

Del pasado al presente sin pedir permiso

El escenario de Atlixco podría resumir varios siglos de historia cultural mexicana en unas cuantas horas.

Una pelota de caucho golpeada con la cadera.

Una práctica corporal inspirada en imaginarios guerreros.

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Un joven improvisando rimas con un micrófono.

Tres expresiones pertenecientes a tiempos distintos.

Pero todas ejecutadas por personas que viven hoy.

Ahí está probablemente el elemento más interesante de Guerra Florida.

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No pretende demostrar que el pasado sigue intacto.

Demuestra algo diferente:

que el pasado todavía puede encontrar nuevas maneras de moverse en el presente.

final

El juego de pelota sobrevivió durante siglos gracias a comunidades que continuaron practicándolo y reinterpretándolo. Ahora Atlixco intentará conectarlo con nuevos deportes, nuevas generaciones y hasta nuevas formas de competir con palabras.

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¿Te gustaría ver primero el torneo de ulama, la exhibición de Yaoyohtli o las batallas de freestyle?

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