Internacional
La historia viral que no ocurrió exactamente como la cuentan
Las imágenes de una joven estadounidense con obesidad extrema continúan circulando en redes sociales una década después de que su historia adquiriera notoriedad internacional.
En algunas publicaciones recientes aparece identificada como “Mónica” y se asegura que dos hombres competían por su afecto llevándole comida constantemente, hasta que finalmente quedó postrada en cama.
La documentación disponible cuenta una historia distinta.
La mujer que protagonizó aquellas entrevistas fue Monica Riley, residente de Fort Worth, Texas, quien en 2016 tenía 27 años y pesaba alrededor de 700 libras, aproximadamente 317 kilogramos.
Su caso llamó la atención no solamente por su peso, sino porque Riley había tomado una decisión poco habitual: quería seguir aumentando deliberadamente hasta alcanzar unas 1,000 libras, equivalentes a aproximadamente 450 kilogramos.
Su objetivo declarado era llegar al punto de prácticamente no poder moverse.
Consumía alrededor de 8 mil calorías cada día
La rutina alimentaria documentada entonces era extrema.
Riley relató que ingería aproximadamente 8,000 calorías diariamente, varias veces más que los requerimientos energéticos habituales de una persona adulta.
En algunas grabaciones aparecía consumiendo una bebida de alrededor de 3,500 calorías mediante un embudo.
La alimentación incluía grandes cantidades de comida rápida, productos con alto contenido energético y bebidas preparadas específicamente para favorecer el aumento de peso.
Pero Monica no realizaba sola aquel proceso.
Sid Riley participaba activamente en el aumento de peso
Su pareja, Sid Riley, había asumido el papel de lo que dentro de determinadas comunidades se denomina feeder: una persona que obtiene satisfacción al alimentar a su pareja y favorecer su aumento de peso.
Sid preparaba alimentos para Monica, la ayudaba con algunas actividades físicas que ya se habían vuelto complicadas y participaba directamente en las sesiones de alimentación.
Ambos explicaron públicamente que la dinámica formaba parte también de una fantasía sexual compartida.
Este elemento es importante porque modifica otro de los relatos que actualmente circulan.
No encontramos evidencia confiable de que dos hombres estuvieran compitiendo por el amor de Monica ni de que ambos intentaran conquistarla llevándole comida.
Las fuentes contemporáneas documentan fundamentalmente su relación con Sid.
Quedar inmóvil era el objetivo, no el desenlace
Existe otra diferencia fundamental entre la historia viral y los hechos documentados.
Algunas publicaciones aseguran que Monica continuó aumentando de peso hasta finalmente quedar confinada a una cama.
Pero las coberturas de 2016 describían la inmovilidad como una meta futura, no como algo que ya hubiese sucedido.
Riley llegó a decir que quería depender completamente de su pareja para realizar sus actividades cotidianas.
La vida, sin embargo, terminó modificando aquellos planes.
En 2017 cambió radicalmente de objetivo
Menos de un año después de que su historia diera la vuelta al mundo, Monica Riley comenzó un proceso en sentido contrario.
En junio de 2017 se informó que había perdido aproximadamente 95 kilogramos y reducido de manera importante su consumo calórico.
El cambio ocurrió después de dos pérdidas gestacionales y ante un nuevo embarazo.
Su prioridad dejó entonces de ser alcanzar los 450 kilos y pasó a mejorar su condición física para afrontar la maternidad.
Ese episodio demuestra por qué resulta problemático convertir historias antiguas en publicaciones virales sin revisar qué ocurrió después.
Una fotografía congela un momento.
Una persona, en cambio, continúa viviendo y tomando decisiones.
La obesidad es más compleja que “comer demasiado”
El caso de Riley resulta extraordinario porque existía una intención declarada de aumentar deliberadamente de peso.
Pero esa situación no representa la realidad de la mayoría de las personas que viven con obesidad.
La Organización Mundial de la Salud define actualmente la obesidad como una enfermedad crónica con posibilidad de recaída, derivada de interacciones complejas entre genética, neurobiología, conducta alimentaria, entorno, disponibilidad de alimentos y otros factores sociales y económicos.
En 2022, alrededor de 890 millones de adultos vivían con obesidad en el mundo y aproximadamente 16% de la población adulta presentaba esta condición.
Por ello, reducir el fenómeno a falta de voluntad o utilizar el cuerpo de una persona como objeto de burla no solamente resulta simplista: también ignora lo que actualmente conoce la medicina sobre la enfermedad.
¿Qué riesgos puede tener la obesidad extrema?
El exceso significativo de peso puede incrementar el riesgo de múltiples problemas de salud.
El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos señala entre ellos diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, accidente cerebrovascular, apnea del sueño, enfermedades hepáticas, problemas articulares y determinadas formas de cáncer.
La OMS estima además que un índice de masa corporal superior al óptimo estuvo relacionado con aproximadamente 3.7 millones de muertes por enfermedades no transmisibles durante 2021.
Eso no significa que pueda diagnosticarse el estado médico particular de una persona mediante una fotografía.
Significa que intentar deliberadamente alcanzar niveles extremos de obesidad puede implicar consecuencias serias que requieren valoración profesional.
Una historia sobre salud, autonomía y responsabilidad
El caso de Monica Riley también plantea una pregunta incómoda.
¿Qué ocurre cuando una decisión personal relacionada con el propio cuerpo involucra a una pareja que ayuda activamente a llevarla cada vez más lejos?
La autonomía individual constituye un principio importante, pero las relaciones humanas pueden incluir dinámicas de dependencia, influencia mutua y conductas compartidas que merecen analizarse sin convertirlas automáticamente en motivo de espectáculo.
En México, Puebla o Atlixco, la historia puede parecer distante geográficamente, pero la discusión no lo es.
La obesidad representa un desafío de salud pública y, al mismo tiempo, las personas que viven con ella enfrentan estigmatización y discriminación.
Ambas realidades pueden reconocerse simultáneamente: la obesidad severa puede tener consecuencias graves para la salud, y quienes viven con ella merecen ser tratados con dignidad.
La historia real de Monica Riley resulta, finalmente, mucho más interesante que la versión viral.
No terminó simplemente inmóvil mientras dos hombres la alimentaban.
Una mujer que alguna vez manifestó querer llegar a 450 kilogramos cambió posteriormente de rumbo cuando sus circunstancias personales también cambiaron.
Y ese contexto importa.
final
¿Qué debería pesar más en situaciones como esta: la autonomía sobre el propio cuerpo o la intervención cuando una conducta puede comprometer seriamente la salud?
La discusión puede darse sin burlas ni ataques personales. Informarse, contextualizar y reconocer la complejidad de la obesidad también forma parte de una conversación responsable sobre salud pública.
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