Arte & Cultura
Una canción favorita terminó formando parte de sus sueños
La intención de su madre era acompañarla en uno de los momentos más difíciles de su vida. Sin embargo, años después, Kenya Moreno cuenta que aquel gesto tuvo un efecto que nadie esperaba.
La joven andaluza permaneció aproximadamente un mes en coma en el Hospital Universitario Virgen del Rocío, en Sevilla, después de sufrir una grave enfermedad cuando era niña. Mientras permanecía inconsciente, su madre decidió llevar música a la habitación porque Gemeliers era uno de los grupos que más le gustaban.
El disco elegido fue Lo mejor está por venir. Según el relato que Kenya ha compartido en TikTok, la música se reprodujo repetidamente durante su hospitalización y, aunque ella no podía comunicarse con quienes estaban a su alrededor, asegura que podía percibirla.
Las canciones, explica, aparecían integradas en los sueños o experiencias que tenía durante el coma.
Al principio se trataba de música que disfrutaba. Después de escucharla continuamente, su percepción cambió.
“Era una tortura”, recordó al describir la repetición constante.
Su historia se viralizó durante septiembre de 2026 y provocó una pregunta mucho más profunda que la anécdota musical: ¿una persona en coma puede realmente escuchar lo que ocurre a su alrededor?
El grave episodio médico que la llevó al coma
La historia ocurrió años antes de hacerse viral.
Kenya ha relatado que todo comenzó cuando tenía alrededor de 10 años y sufrió una serie de complicaciones médicas que terminaron llevándola al Hospital Universitario Virgen del Rocío.
De acuerdo con la información médica que ella misma ha mostrado y explicado públicamente, presentó un cuadro relacionado con una infección grave, sepsis y fallo multiorgánico. Su condición llegó a ser crítica.
Durante aproximadamente un mes permaneció inconsciente.
Mientras el personal médico trabajaba para mantenerla estable, su familia buscaba maneras de acompañarla.
Ahí apareció la música.
Su madre conocía perfectamente los gustos de su hija y pensó que escuchar uno de sus grupos favoritos podría ofrecerle compañía incluso aunque aparentemente no pudiera reaccionar.
Lo que no podía saber era qué estaba ocurriendo dentro de la experiencia subjetiva de Kenya.
“No le pongan música a la gente que está en coma”
Años después, la joven comenzó a compartir en TikTok recuerdos de aquella hospitalización.
Uno de sus videos llamó especialmente la atención porque lanzó una petición basada en su experiencia: si alguna vez vuelve a encontrarse en coma, no quiere música reproduciéndose constantemente.
Kenya explicó que aquella melodía aparecía repetidamente en sus sueños y que llegó un momento en el que la repetición resultaba insoportable.
Incluso relata que se preguntaba dentro de aquellas experiencias por qué tenía que escuchar continuamente la misma música.
Sin embargo, existe una precisión fundamental.
Su testimonio no significa que la música sea perjudicial para todas las personas en coma.
Tampoco constituye una recomendación médica para retirar cualquier estímulo auditivo de todos los pacientes inconscientes.
Es la experiencia individual de una sobreviviente.
¿Una persona en coma realmente puede escuchar?
La respuesta científica es bastante más compleja que un sí o un no.
Un coma se caracteriza clínicamente por un estado profundo de inconsciencia en el que una persona no puede despertarse ni responder normalmente a estímulos externos. Sin embargo, las experiencias y capacidades cerebrales pueden variar considerablemente entre pacientes. Cleveland Clinic señala que algunas personas posteriormente recuerdan sonidos o acontecimientos ocurridos durante un coma, aunque esto es muy variable y difícil de predecir.
La neurología moderna ha encontrado además evidencia de un fenómeno conocido como disociación cognitivo-motora.
Se trata de pacientes que aparentemente no pueden responder a una instrucción con movimientos o palabras, pero cuyo cerebro muestra mediante técnicas especializadas señales de que están procesando y siguiendo determinadas órdenes.
Un importante estudio publicado en The New England Journal of Medicine en agosto de 2024 aportó nuevos datos sobre este fenómeno.
Uno de cada cuatro mostró respuestas cerebrales
La investigación reunió a 353 adultos con trastornos de conciencia procedentes de seis centros internacionales.
De ellos, 241 no mostraban respuestas observables a órdenes verbales y tenían diagnósticos que incluían coma, estado vegetativo —también denominado síndrome de vigilia sin respuesta— o estado de conciencia mínima sin capacidad observable para seguir órdenes.
Los investigadores utilizaron resonancia magnética funcional y electroencefalografía para pedirles que realizaran mentalmente determinadas tareas.
¿El resultado?
60 de los 241 pacientes, aproximadamente el 25%, mostraron actividad compatible con el cumplimiento de esas instrucciones pese a que externamente no respondían.
El hallazgo resulta importante porque demuestra que la conducta visible no siempre revela todo lo que está ocurriendo dentro del cerebro.
Pero aquí también es necesario evitar una interpretación exagerada.
El estudio no demuestra que “uno de cada cuatro pacientes en coma escucha todo”
Los 241 participantes no eran exclusivamente personas en coma. El grupo también incluía pacientes en estado vegetativo y en estado de conciencia mínima.
Además, la investigación no consistió en reproducir canciones y preguntar posteriormente si las recordaban.
Lo que detectaron los científicos fueron respuestas cerebrales ante tareas cognitivas específicas.
Por eso, afirmar que “la ciencia comprobó que una de cada cuatro personas en coma escucha todo” sería incorrecto.
El resultado sí respalda una idea más prudente: algunas personas que externamente parecen incapaces de responder pueden conservar capacidades cognitivas que no resultan evidentes mediante una observación convencional.
Eso hace especialmente interesante el testimonio de Kenya, aunque su experiencia personal no puede utilizarse para describir automáticamente lo que vive cualquier otra persona.
Kenya también recuerda haber sentido frío
La música no es el único estímulo que Kenya asegura haber percibido.
También ha contado que durante aquella etapa experimentaba un intenso frío.
En las experiencias y sueños que recuerda, aparecía constantemente la sensación de encontrarse en lugares extremadamente fríos. Después relacionó esa percepción con la temperatura de la habitación hospitalaria.
La joven cuenta actualmente su experiencia con humor, pero insiste en que aquello que aparentemente ocurría fuera de su conciencia podía incorporarse a lo que ella experimentaba internamente.
Su recuperación fue finalmente favorable.
Los órganos comenzaron a recuperar su funcionamiento y Kenya despertó. Posteriormente pudo retomar su vida sin las graves secuelas neurológicas que su familia había temido durante los momentos más críticos.
¿Entonces hay que poner música o no?
El caso no permite establecer una prohibición universal.
Para los familiares de una persona con un trastorno de conciencia, las decisiones sobre estimulación, música, visitas o cualquier intervención deben abordarse junto con el equipo sanitario que conoce la condición específica del paciente.
Lo que sí puede extraerse de la experiencia de Kenya y de la investigación neurológica es una recomendación de prudencia: no asumir automáticamente que una persona incapaz de responder es necesariamente incapaz de procesar cualquier elemento de su entorno.
Hablar respetuosamente delante del paciente, evitar estímulos innecesariamente intensos o repetitivos y consultar con los profesionales sobre las formas apropiadas de acompañamiento son medidas razonables precisamente porque existe incertidumbre sobre cuánto puede percibir cada persona.
Cuando no responder no significa necesariamente no procesar
Durante mucho tiempo, evaluar la conciencia dependió fundamentalmente de aquello que el paciente podía mostrar externamente.
Mover una mano.
Seguir una instrucción.
Abrir los ojos.
Hablar.
Las técnicas modernas de neuroimagen y electroencefalografía están revelando que esa relación puede ser más compleja.
Una persona puede carecer de la capacidad motora necesaria para expresar externamente determinados procesos que todavía ocurren dentro de su cerebro. Eso es precisamente lo que intenta detectar la investigación sobre disociación cognitivo-motora.
El testimonio de Kenya no resuelve el misterio científico del coma.
Pero sí aporta una perspectiva que resulta imposible obtener únicamente observando una cama de hospital: la de alguien que despertó y pudo contar lo que, según recuerda, experimentó mientras todos los demás creían que no podía responderles.
Su madre puso aquella música porque quería acompañarla.
Kenya terminó despertando.
Y muchos años después convirtió esa experiencia en una advertencia cargada de humor, pero también en una pregunta que la ciencia continúa intentando responder:
¿cuánto puede percibir una persona cuando desde fuera parece completamente desconectada?
H2
Kenya Moreno relata lo que vivió durante un mes en coma
¿Las personas en coma pueden escuchar?
Qué es la disociación cognitivo-motora
El estudio que encontró respuestas en el 25% de pacientes sin reacción observable
Por qué el caso no significa que deba prohibirse la música
H3
La canción que aparecía en todos sus sueños
También asegura que podía sentir frío
Lo que realmente descubrió el estudio del NEJM
La ciencia ha encontrado que algunos pacientes sin respuesta observable pueden conservar capacidades cognitivas. ¿Crees que deberíamos cambiar la forma en que hablamos y actuamos alrededor de una persona inconsciente?
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