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El silencio también forma parte del problema
MÉXICO.— Hay temas sobre los que durante décadas se recomendó no hablar.
El suicidio fue uno de ellos.
Se temía que mencionarlo pudiera provocar conductas similares, que preguntar directamente a alguien sobre sus pensamientos fuera peligroso o que reconocer una crisis emocional representara una señal de debilidad.
La evidencia científica ha obligado a cambiar esa visión.
Este 10 de septiembre de 2026, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la Organización Mundial de la Salud centra nuevamente su mensaje en “Cambiar la narrativa sobre el suicidio” y en una acción concreta: iniciar la conversación.
La finalidad no es convertir el suicidio en un tema cotidiano tratado sin cuidado.
Es exactamente lo contrario.
Significa hablar de manera responsable, reducir el estigma, facilitar la búsqueda de ayuda y reconocer que existen intervenciones capaces de prevenir muertes.
Más de 720 mil personas mueren cada año en el mundo
La dimensión global sigue siendo considerable.
Las estimaciones más recientes comparables de la OMS indican que 727 mil personas murieron por suicidio durante 2021.
El 73% de estas muertes ocurrió en países de ingresos bajos y medianos.
Además, el suicidio fue la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años.
La cifra representa solamente las muertes.
La OMS señala que por cada persona adulta que fallece por suicidio puede haber aproximadamente 20 personas que realizan un intento, aunque la proporción cambia según edad, sexo, país y otras condiciones.
Detrás de cada cifra existe además un círculo mucho mayor de personas afectadas.
Familias.
Amistades.
Compañeros de escuela.
Centros laborales.
Comunidades enteras.
México registró 8,709 suicidios durante 2025
El problema también tiene una dimensión nacional.
El INEGI dio a conocer el 8 de septiembre de 2026 sus estadísticas más recientes a propósito de esta conmemoración.
Durante 2025 ocurrieron y se registraron 8,709 defunciones por suicidio en México.
Eso representó una tasa de 6.7 por cada 100 mil habitantes.
El número fue ligeramente inferior a las 8,856 muertes registradas durante 2024, cuando la tasa nacional fue de 6.8.
Sin embargo, observar solamente la variación de un año puede ocultar una tendencia más extensa.
En 2015, la tasa mexicana era de 5.1 por cada 100 mil habitantes.
Una década después se encuentra en 6.7.
Por ello, una disminución anual no significa que el problema haya desaparecido.
Los hombres registran una tasa mucho mayor
Las diferencias por sexo son marcadas.
Durante 2025, la tasa de suicidio fue de:
10.9 por cada 100 mil hombres, frente a 2.6 por cada 100 mil mujeres.
Del total registrado, 79.9% correspondió a hombres y 20.1% a mujeres.
Estas cifras son importantes porque la prevención no puede diseñarse de la misma manera para todos los grupos.
Las causas y factores asociados son complejos.
La OMS advierte que intervienen variables sociales, culturales, psicológicas, biológicas y ambientales a lo largo de la vida.
No existe una sola explicación para el suicidio.
Y precisamente por eso tampoco existe una única solución.
Jóvenes de 15 a 29 años presentan la tasa más alta en México
Uno de los datos más preocupantes publicados por el INEGI está relacionado con la edad.
En 2025, las personas de 15 a 29 años registraron una tasa de 10.2 suicidios por cada 100 mil habitantes, la mayor entre los grupos analizados.
La situación coincide con una preocupación regional más amplia.
La Organización Panamericana de la Salud informó en mayo de 2026 que 18,157 personas de entre 10 y 24 años murieron por suicidio en las Américas durante 2021.
La tasa de suicidio entre jóvenes de la región aumentó 38% durante poco más de dos décadas, un crecimiento más acelerado que el observado en la población general.
Para escuelas, universidades y familias, esos datos representan una advertencia.
La prevención de la salud mental juvenil no puede limitarse a reaccionar después de una crisis.
Las Américas son la única región de la OMS donde la tasa aumentó
El escenario continental también merece atención.
Entre 2000 y 2021, la tasa de suicidio en las Américas aumentó alrededor de 17%.
La OPS señala que fue la única región de la Organización Mundial de la Salud donde se registró un incremento durante ese periodo.
En 2021, más de 100 mil personas murieron por esta causa en el continente.
La situación llevó a la OPS a lanzar en 2025 una iniciativa regional orientada a fortalecer planes nacionales, ampliar servicios de salud mental y reducir el estigma.
Puebla también enfrenta el problema
En Puebla, las cifras muestran que la prevención también debe mantenerse dentro de la agenda pública.
Para 2024, el INEGI registró una tasa estandarizada de aproximadamente 6.8 suicidios por cada 100 mil habitantes en el estado.
Aunque esa tasa se encontraba lejos de entidades con niveles considerablemente mayores, como Chihuahua o Yucatán, representa cientos de historias individuales y familiares que no deberían reducirse a una estadística.
Para municipios como Atlixco, la prevención pasa por varios espacios:
familias capaces de escuchar;
escuelas con mecanismos de detección;
personal médico capacitado;
centros laborales sensibles a las crisis emocionales;
y servicios de salud accesibles.
¿Se puede prevenir el suicidio?
Sí.
La OMS sostiene que existen intervenciones eficaces y basadas en evidencia.
En 2021 presentó la estrategia LIVE LIFE, traducida como Vivir la vida, que propone cuatro grandes líneas de acción.
La primera consiste en limitar el acceso a medios altamente letales.
La segunda plantea promover una cobertura responsable del suicidio en medios de comunicación.
La tercera busca fortalecer las habilidades socioemocionales en niñas, niños y adolescentes.
La cuarta consiste en identificar tempranamente, evaluar, atender y dar seguimiento a las personas que presentan conductas suicidas.
Esta última parte es fundamental.
Pedir ayuda una vez no debería significar quedar nuevamente solo después de una crisis.
El seguimiento también salva vidas.
Preguntar no provoca el suicidio
Uno de los mayores obstáculos continúa siendo el miedo a hablar.
La idea de que preguntarle a alguien si está pensando en hacerse daño puede “meterle ideas” forma parte de los mitos que especialistas y autoridades buscan combatir.
Una conversación respetuosa puede abrir un espacio para que alguien exprese algo que llevaba tiempo ocultando.
Escuchar sin burlas.
No minimizar.
No responder únicamente con frases como “échale ganas”.
Y ayudar a encontrar atención profesional.
Esas acciones pueden resultar más útiles que intentar resolver personalmente una crisis compleja.
Señales que merecen atención
No todas las personas muestran las mismas señales y ninguna conducta aislada permite predecir por sí sola un suicidio.
Sin embargo, la Secretaría de Salud ha señalado que expresiones persistentes sobre no querer vivir, aislamiento creciente, regalar pertenencias importantes o abandonar actividades significativas pueden indicar que una persona necesita apoyo.
Un antecedente de intento suicida representa además uno de los principales factores de riesgo conocidos.
Cuando exista una señal preocupante, lo importante no es diagnosticar desde casa.
Es facilitar atención.
La responsabilidad de los medios de comunicación
Este Día Mundial también interpela directamente a periodistas y medios.
La OMS incluye entre sus cuatro principales intervenciones preventivas la cobertura responsable del suicidio.
Eso implica evitar descripciones innecesariamente detalladas del método, no romantizar ni presentar una muerte como inevitable, no reducir un caso complejo a una sola causa y proporcionar información sobre servicios de ayuda.
También significa contar historias de recuperación.
Mostrar que una crisis puede cambiar.
Explicar que solicitar ayuda funciona.
Un medio puede contribuir a perpetuar mitos.
Pero también puede ser una herramienta de prevención.
Cambiar la narrativa
El lema internacional de 2026 no pide simplemente hablar más.
Pide hablar mejor.
Cambiar la narrativa significa dejar de presentar la salud mental como debilidad personal.
Significa reconocer que pedir ayuda no debe ser motivo de vergüenza.
Significa construir instituciones donde una persona pueda expresar que está atravesando una crisis sin miedo a perder su empleo, ser ridiculizada en la escuela o ser rechazada por su familia.
Y significa asumir que la prevención no corresponde exclusivamente a especialistas en psiquiatría.
Es también una responsabilidad colectiva.
¿Dónde pedir ayuda en México?
En México se encuentra disponible la Línea de la Vida, operada por la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones.
El servicio funciona las 24 horas del día, los 365 días del año, ofrece apoyo y orientación en salud mental y puede canalizar situaciones de riesgo a servicios especializados.
Línea de la Vida: 800 911 2000
Ante una situación de riesgo inmediato o una emergencia:
911
La ayuda también puede solicitarse para un familiar, amigo o persona cercana, no únicamente para quien atraviesa directamente la crisis.
La prevención empieza antes de una emergencia
Una sociedad no previene el suicidio solamente cuando contesta una llamada de crisis.
También previene cuando ofrece atención psicológica accesible.
Cuando una escuela detecta a tiempo que un estudiante necesita apoyo.
Cuando un trabajador puede solicitar ayuda sin temor.
Cuando una familia escucha en lugar de juzgar.
Cuando un medio evita convertir una tragedia en espectáculo.
Y cuando una persona sabe que decir “necesito ayuda” encontrará una respuesta.
Ese es el sentido central del Día Mundial para la Prevención del Suicidio.
No reducir una problemática compleja a una fecha anual.
Sino recordar que muchas muertes pueden prevenirse si el silencio deja de ser la única respuesta.
final
Hablar de suicidio de manera responsable no debe aumentar el miedo ni el estigma. Puede abrir una puerta para que alguien solicite ayuda.
Si tú o una persona cercana atraviesa una crisis emocional o presenta pensamientos suicidas, en México puedes comunicarte gratuitamente a:
Línea de la Vida: 800 911 2000 — atención las 24 horas, los 365 días del año.
En una emergencia inmediata, llama al 911.
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