Sin categoría
¿Qué le pasó al rostro de Galilea Montijo? La verdad detrás de los cambios y su larga recuperación
Una captura de pantalla puede convertirse en meme en cuestión de minutos.
Y durante los últimos meses, Galilea Montijo ha comprobado personalmente hasta dónde puede llegar ese fenómeno.
La conductora de Hoy y La Casa de los Famosos México comenzó a recibir miles de comentarios después de que espectadores detectaran cambios visibles en su rostro, especialmente en la movilidad de la boca, la expresión de uno de sus ojos y la simetría facial.
En redes aparecieron inmediatamente explicaciones.
“Demasiado bótox”.
“Cirugía mal hecha”.
“Exceso de rellenos”.
También surgieron apodos y comparaciones dirigidas a ridiculizar su apariencia.
Pero finalmente Montijo decidió explicar públicamente qué había ocurrido.
Y la historia fue considerablemente más grave que un simple “arreglito” que salió diferente a lo esperado.
¿Qué procedimiento se realizó Galilea Montijo?
De acuerdo con el relato que ofreció en el pódcast Bajo la Piel, la conductora buscó inicialmente corregir una asimetría en las cejas.
Montijo ha explicado anteriormente que determinados tratamientos con bótox modifican demasiado su capacidad de gesticular, algo particularmente importante para una persona cuyo trabajo depende de aparecer constantemente frente a cámaras.
Por ello acudió con un cirujano plástico para buscar otra alternativa.
La intervención contemplaba elevar ligeramente una ceja.
Durante la valoración se planteó también modificar el contorno de la zona debajo de la mandíbula mediante una intervención sobre tejido o glándula submandibular.
Montijo aceptó.
Según su testimonio, le habían señalado que después de aproximadamente tres semanas podría encontrarse prácticamente recuperada.
Eso no ocurrió.
La recuperación comenzó a complicarse
Días después del procedimiento apareció una lesión en la zona intervenida.
Montijo relató que se encontraba de viaje cuando comenzó a observar cambios preocupantes en la piel.
La situación evolucionó hasta producir quemaduras de segundo y tercer grado, de acuerdo con el diagnóstico que posteriormente hizo público.
Una quemadura de tercer grado implica daño profundo de la piel y puede requerir un proceso de recuperación considerablemente complejo.
El problema no terminó ahí.
Una contractura comenzó a modificar la posición de su rostro
Durante la recuperación se produjo una fuerte inflamación y afectación de los tejidos en el cuello.
Montijo explicó que el sistema linfático de la zona se vio comprometido y que se desarrolló una contractura severa.
Esa tensión comenzó a jalar parte de su boca hacia un costado.
Además, una afectación nerviosa alteró temporalmente el movimiento de algunas zonas de su rostro.
La presentadora describió que llegó a tener dificultades para controlar correctamente la boca y uno de sus ojos.
“Me están tratando como si tuviera una parálisis”
A finales de julio, cuando las especulaciones alcanzaron uno de sus puntos más altos debido a sus apariciones en La Casa de los Famosos México, Montijo decidió responder.
Explicó que lo sucedido iba mucho más allá de una cuestión estética.
Dijo que estaba recibiendo tratamiento como si enfrentara una parálisis debido a un nervio afectado.
La aclaración cambió considerablemente el contexto de las imágenes.
Lo que miles de personas habían interpretado como un exceso de procedimientos estéticos era también parte visible de una recuperación médica aún en proceso.
Pensó que quizá no volvería a trabajar en televisión
Para una persona que ha construido buena parte de su carrera frente a cámaras, perder temporalmente control sobre la expresión facial tiene consecuencias profesionales evidentes.
Montijo relató que llegó a preguntarse si podría continuar trabajando en televisión.
Su mirada había cambiado.
La movilidad de su boca también.
Y su rostro no respondía como anteriormente.
Aun así, continuó cumpliendo compromisos laborales mientras recibía atención.
La recuperación llegó a prolongarse durante aproximadamente seis meses.
¿Una “doctora patito” fue responsable?
Esta afirmación comenzó a circular paralelamente en redes.
Pero no existe base comprobada para presentarla como un hecho.
En primer lugar, Montijo relató haber acudido con un cirujano plástico certificado para el procedimiento original.
En segundo lugar, el nombre de la doctora María del Mar Guerra comenzó a relacionarse públicamente con el caso porque ella participó posteriormente en la atención y rehabilitación de Montijo.
La propia conductora aclaró que Guerra no realizó la intervención que originó las complicaciones.
De hecho, diferentes reconstrucciones señalan que la especialista fue quien advirtió que la evolución de las lesiones no era normal y pidió que Montijo regresara para ser atendida.
Por tanto, responsabilizarla mediante publicaciones virales resulta incorrecto.
¿Entonces hubo negligencia médica?
Hasta este momento no existe una resolución pública de una autoridad médica o judicial que permita afirmarlo.
Una complicación después de una cirugía tampoco demuestra automáticamente negligencia.
Para establecer mala praxis deben analizarse, entre otras cuestiones:
el procedimiento realizado;
la indicación médica;
el consentimiento informado;
los cuidados posteriores;
los medicamentos utilizados;
los protocolos aplicados;
y si la actuación profesional cumplió con los estándares médicos correspondientes.
Ese análisis no puede realizarse únicamente mediante fotografías o videos de televisión.
Tampoco podemos asegurar que su rostro “ya no tenga arreglo”
Este es otro salto habitual de las publicaciones virales.
Una fotografía muestra la apariencia de una persona en un momento determinado.
No permite establecer un pronóstico médico.
Montijo se encontraba todavía bajo tratamiento cuando explicó públicamente la situación y diferentes reportes señalan avances después de meses de rehabilitación.
Las lesiones nerviosas, inflamaciones y contracturas pueden modificarse durante el proceso de recuperación.
Su evolución definitiva corresponde a profesionales que conocen su expediente clínico.
El problema de diagnosticar personas desde TikTok
Existe también una cuestión mucho más amplia.
Actualmente basta con que una celebridad aparezca diferente para que miles de personas comiencen a diagnosticarla.
“Bótox”.
“Ácido hialurónico”.
“Cirugía”.
“Parálisis”.
“Mal procedimiento”.
La mayoría de esas afirmaciones se realiza sin conocimiento médico ni información clínica.
En el caso de Montijo, durante semanas proliferaron teorías antes de que ella explicara que existía una afectación nerviosa y una recuperación compleja.
Eso muestra la diferencia entre observar un cambio y conocer su causa.
Las mujeres de televisión enfrentan una presión contradictoria
Hay además una discusión cultural difícil de ignorar.
Las figuras femeninas de televisión reciben constantes comentarios sobre envejecimiento.
Si aparecen arrugas, son criticadas.
Si recurren a tratamientos estéticos, también.
Si un procedimiento genera inflamación temporal, se convierte inmediatamente en material para memes.
Y si mantienen silencio sobre decisiones personales, las redes llenan el vacío con especulaciones.
Eso no elimina la responsabilidad individual de valorar los riesgos de una intervención.
Pero sí permite cuestionar hasta qué punto la propia industria y el público contribuyen a generar la obsesión permanente con conservar determinado rostro.
Los procedimientos estéticos nunca están completamente libres de riesgo
Existe otro aprendizaje del caso.
Que una intervención tenga fines estéticos no significa que sea trivial.
Incluso procedimientos realizados por especialistas pueden presentar:
infecciones;
sangrado;
daños nerviosos;
cicatrización problemática;
reacciones a medicamentos;
asimetrías;
inflamación;
o resultados diferentes a los esperados.
Por ello es importante verificar certificaciones, comprender los posibles riesgos y discutir alternativas antes de cualquier procedimiento.
La burla llegó antes que la explicación
Quizá este sea el elemento más significativo de todo el episodio.
Durante semanas, internet observó el rostro de Galilea Montijo y construyó una historia.
Después ella contó la suya.
Detrás de la boca ligeramente desviada que algunos convirtieron en meme existía una contractura.
Detrás del ojo cuya expresión parecía diferente existía una afectación nerviosa.
Y detrás de una apariencia que muchos calificaron simplemente como “cirugía excesiva” existían quemaduras y meses de rehabilitación.
Es completamente válido discutir los riesgos de los procedimientos estéticos.
También es válido cuestionar la presión social que lleva a figuras públicas a recurrir a ellos.
Pero existe una diferencia enorme entre crítica e insulto.
Entre información y diagnóstico improvisado.
Y entre preguntar qué ocurrió y asegurar que una persona “ya no tiene salvación” después de observar una fotografía.
En este caso conocemos hoy algo que no sabíamos cuando comenzaron los memes:
Galilea Montijo no estaba simplemente mostrando el resultado de un nuevo retoque estético. También estaba atravesando las consecuencias de una complicación médica.
Y esa información cambia por completo la manera en que debería contarse la historia.
Mantente informado en:
Síguenos también:
Facebook
https://www.facebook.com/AgnosticaDigital/
Instagram
https://www.instagram.com/agnosticadigital/
Enlaces internos sugeridos: Galilea Montijo, La Casa de los Famosos México, procedimientos estéticos, salud, televisión mexicana, violencia digital y celebridades.
Enlaces externos sugeridos: entrevista de Galilea Montijo en Bajo la Piel y coberturas periodísticas que recogen directamente su testimonio sobre la intervención y su recuperación.
